Por Alejandro Hernández R. 

Fotos: Enrique de Santiago S.

Y continuó el desarrollo de nuestra afamada verbena taurina San Marcos 2016, con la presentación del As navarro Pablo Hermoso de Mendoza, con dos actuaciones macizas, bajo los lomos de una cuadra bien educada y torera, mientras los toreros de a pie, Octavio García “El Payo”, transitando en un estupendo plan y actitud, de no pinchar a su segundo, se habría llevado una oreja, por una faena con estructura y mucha disposición, en tanto el torero de la tierra, Diego Sánchez, con empeño y valentía, cortó el único apéndice concedido en la tarde.

Tarde en la cual, el público acudió en estupendo número, pasando un poco de los tres cuartos del aforo de la Monumental, en una tarde calurosa, con ráfagas de viento, llegando a molestar a los toreros de a pie.

Se lidiaron dos toros de Fernando de la Mora, uno sin bravura y agarrado al piso, y el otro con poco más de motor, mientras los astados de San Isidro, lidiados en sustitución a los de Barralva, bajitos y cortos, cumplieron con el caballo despidiendo el respetable con sus aplausos, segundo y sexto.

Y bien, esta séptima corrida de feria, a la postre resultó interesante, por lo variado de sus matices, dando comienzo el festejo con la actuación de un Pablo Hermoso de Mendoza, que si bien, continúa siendo taquillero, en lo artístico, el público ya no le festeja, aun cuando hace el toreo a caballo con pureza.

En el que abrió plaza, perteneciente al hierro de Fernando de la Mora, realmente ha tenido una actuación interesante, si bien sin la contundencia deseada, si en cambio se dejó ver en varios pasajes de la lidia, ante un toro escaso de raza y acometida, y después de colocarle dos rejones de castigo, la res que paró, teniendo que pisarle los terrenos el rejoneador, que ha realizado una faena esforzada, siempre permitiendo intervenir a su peón de confianza que capoteo más y mejor. Hermoso de Mendoza se lució al clavar la banderilla dejándola en todo lo alto. Además, rodó con mucho temple y dejando llegar mucho a su enemigo, siendo reconocido por el respetable. Siempre estando muy reunido y torero. Mató de un rejonazo en las alturas, surgiendo nutrida petición que fue denegada. Silencio.

Frente a su segundo, un toro con un poco más de motor, le castigó con dos rejones de hoja de peral, para continuar cambiando constantemente de cabalgadura, haciéndose aplaudir al momento de colgar la banderilla, con exposición y mérito, encontrando respuesta en las alturas. Unas veces citando muy en corto, y otras saliendo rodando con maestría. Pero sin llegar a emocionar del todo a los asistentes. Lo más destacado lo hizo sobre los lomos de Ícaro, uno de sus jamelgos estrella, valiente y templando al torear a la grupa. Aun cuando el toro se había apagado mucho. Mató de un rejonazo muy trasero, teniendo que desmontar para rematar al primer golpe con el descabello. Silencio.

En cuanto se refiere a la actuación de Octavio García “El Payo”, de nuevo ha dejado constancia del gran momento por el cual atraviesa. Con un público poco receptivo y frío, lidió a su primero, un toro con escasa fuerza, al que le aguantó a pie firme durante toda su faena, alternando los lados al torear por bajo y en redondo, aun cuando el toro no metió la cara, rematando los pases mirando por encima del estaquillador, terminando con nobleza, pero sin emplearse. Lo liquidó de estocada tendida y contraria. Silencio.

Su segundo lo enfrentó entre ráfagas de viento, brindando una actuación maciza, con estructura, siempre con las zapatillas muy fijas en la arena. Inició su faena con pases por la izquierda, templados y enganchando adelante, en los terrenos de los medios, arrancando ahí un trasteo alternando los lados, con buena tesitura, y como se apagara su enemigo, continuó toreando ahora, llevando el engaño a media altura, tirando muy bien del burel, hasta conseguir una estupenda labor. Lástima que no logró coronar debidamente con la espada, al señalar dos punzaduras, finalizando con un pinchazo hondo, dejando escapar la posibilidad de cortar algún apéndice. Primero saludó en los tercios, finalizando por dar una aclamada vuelta al ruedo.

Con mucha valentía y decisión, Diego Sánchez, por su falta de rodaje, evidenció poco sitio. Sin embargo, con su primero de su lote, un toro enrazado, exigente, que volvía pronto sobre las telas, que cuando se le hacían bien las cosas mostraba gratitud, si bien, no siempre estuvo acertado, el público le respondió con sus aplausos, cuando toreó por bajo y pudiéndole al toro. Alargó su faena con un sinnúmero de pases, pero pocos de calidad. Sufrió muchos enganchones, mas abonando a su favor, comentaremos su valeroso empeño por torear siempre con los pies muy quietos. Dejó una estocada entera, atacando por derecho, y cuando el toro había doblado, lo paró el puntillero. Finalmente, el público solicitó un apéndice que fue concedido, mientras los despojos del toro recibieron las palmas del respetable.

El último de la tarde, un toro no fácil, con raza, además de su violencia, no impidió que de nuevo Diego continuara apostando con el valor y la entrega, aun cuando lo que tenía enfrente, no era propiamente una hermana de la caridad. Había que hacerle las cosas muy bien, y por momentos así lo hizo Sánchez, que de haber tenido mayor rodaje, a esta hora estaríamos hablando de un triunfo importante. Se lo quitó de enfrente de un espadazo caído y delantero, escuchando palmas, y con la única oreja concedida en la tarde, proclamándose como el triunfador de la corrida.

Hoy actuarán Ignacio Garibay, presentándose José Mari Manzanares y en su última tarde, Fermín Espinosa “Armillita IV”, con ganado de Fernando de la Mora.