ANGRA DO HEROÍSMO, Portugal.- Y la historia terminó para la Selección Sub-23 en Portugal con el mismo tinte oscuro que comenzó.

La gira del Tricolor Olímpico se llenó de piedras desde el silbatazo inicial del partido del viernes ante Japón y concluyó con la misma muestra de incertidumbre al pitar el árbitro el final del juego de ayer, un mazazo sólido de la Selección lusitana por 4-0.

Al 11′, el capitán mexicano Carlos Salcedo inició el suicidio en la cancha del Joao Paulo II, al retrasar un balón al portero Raúl Gudiño sin percatarse de la presencia del atacante Diogo Jota, quien robó el esférico y lo puso en la red.

A partir de ese momento arrancó el control portugués, no sólo en el marcador, sino en la manera tan fácil de tocar el esférico.

La Sub-23 ya da evidencia de ansiar los refuerzos si pretende dar pelea en los Olímpicos. (Staff/Agencia Reforma)