Por: José Carlos Romo Romo

Estimado lector, esta semana se efectuó, en nuestro país, la Cumbre Global de la Alianza para el Gobierno Abierto. Este evento de trascendencia internacional colocó a México en una posición estratégica para captar la atención mundial.

Primero que nada, resulta necesario explicar ¿qué es y qué busca la Alianza para el Gobierno Abierto (OGP, por sus siglas en inglés)?

La OGP fue creada en 2011 para proveer una plataforma internacional para reformadores domésticos comprometidos a que sus gobiernos rindan cuentas, sean más abiertos y mejoren su capacidad de respuesta hacia sus ciudadanos. Desde entonces, la OGP ha pasado de 8 países participantes hasta contar con actualmente 66 países. En todos estos países, gobierno y sociedad civil trabajan juntos para desarrollar e implementar reformas ambiciosas en torno al gobierno abierto, teniendo como ejes modulares a la transparencia, la rendición de cuentas, la participación ciudadana y la tecnología e innovación. (www.opengovpartnership.org/es).

El objetivo central de la OGP va orientado a mejorar la calidad del gobierno, así como la de los servicios que reciben los ciudadanos, buscando un cambio de normas y cultura para garantizar un diálogo y colaboración genuinos entre gobierno y sociedad civil (www.opengovpartnership.org/es/acerca-de/misión-y-objetivos).

Los países que conforman la OGP se comprometen a fomentar una cultura de gobierno abierto que empodere y brinde resultados a los ciudadanos y promueva los ideales del gobierno abierto y participativo del siglo XXI, así como acatar y poner en práctica los principios consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción y otros instrumentos internacionales relacionados con los derechos humanos y el buen gobierno, reconociendo que los pueblos del mundo entero exigen una mayor apertura de sus gobiernos, mayor participación ciudadana en los asuntos públicos, buscando la forma de que sus gobiernos sean más transparentes, sensibles, responsables y eficaces (www.opengovpartnership.org/es/acerca-de/declaración-de-gobierno-abierto).

De manera particular, en el evento del cual fue sede México se abordaron diversos temas, todos ellos trascendentes, y a manera de resumen, comparto con Usted algunos de los aspectos más notables de esta cumbre mundial (http://www.gob.mx/):

  • Cada dos años, el país que preside la OGP organiza la cumbre.
  • México asumió la presidencia del Comité Directivo de la OGP en octubre de 2014, por el periodo de un año.
  • El objetivo de la cumbre fue intercambiar experiencias y compartir mejores prácticas y avances en materia de gobierno abierto.
  • En esta cumbre se proporcionó información clave a los países participantes que les ayudará a lograr los nuevos objetivos de desarrollo sostenible para el periodo 2015-2030.
  • Reunió a representantes de gobierno, academia, sociedad civil y organizaciones multilaterales de todo el mundo (más de 100 países, de los cinco continentes).
  • Se contó con la asistencia de más de 3,500 personas.
  • Participaron 500 ponentes de renombre nacional e internacional.
  • Durante la inauguración de la cumbre, se entregaron los premios de gobierno abierto con el objetivo de reconocer los mejores proyectos que han desarrollado los países miembros de la OGP.
  • México fue premiado con uno de los mejores proyectos de América Latina, denominado “participación social en guarderías del IMSS”, que impulsa la participación de los padres de familia en el monitoreo y mejoramiento de las condiciones de higiene y seguridad en dichas guarderías.

Considero que es motivo de congratulación que México participe y organice este tipo de eventos internacionales, los cuales reúnen al sector gubernamental, ciudadano y académico de diferentes países para compartir y deliberar sobre las mejores prácticas y proyectos para promover un gobierno abierto y transparente. Ello no sólo es un deber de las autoridades sino también un derecho de los ciudadanos.

Ya no basta con que nuestros gobiernos sean eficientes y resuelvan las problemáticas sociales, ahora la exigencia es mayor, se demanda que las instituciones públicas se abran a la sociedad y rindan cuentas sobre sus acciones y el ejercicio del gasto público. Todo ello, sólo es posible con la voluntad política de quienes nos gobiernan, con el permanente acompañamiento y reclamo de todos nosotros, los ciudadanos, y con la modernización tecnológica que permita que toda información pública sea accesible en todo momento a través de los medios electrónicos.

Como es costumbre, agradezco el favor de su lectura y atención. Lo espero, una vez más, el próximo sábado.

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