Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores el agua puede parecer un tema reincidente bajo una óptica catastrofista y crítica, en donde el riesgo asoma desde cualquier arista, si bien se puede hablar de agotamiento, es decir cantidad, por otros lados se habla de calidad, en el sentido de que el agua está contaminada o presenta niveles preocupantes de alta presencia sea por elementos químicos o biológicos, así como del abuso del líquido en procesos industriales o agrícolas que demandan enormes volúmenes de agua que terminan por agotar los cuerpos del denominado vital liquido sean superficiales o subterráneos.

Diversas voces y personalidades han manifestado el riesgo que existe no sólo en el mundo sino en algunas regiones como el caso mexicano en donde se habla de 103 acuíferos que se encuentran sobreexplotados y sobresale el caso del acuífero del Valle de Aguascalientes, el interestatal Ojocaliente- Aguascalientes- Encarnación. En éste último caso de Aguascalientes llama la atención que no se cuenta con cuerpos de agua superficiales como lagos o presas que pudieran servir como fuente de abasto, como es el caso de la zona metropolitana de Guadalajara, que además de abasto subterráneo, recibe agua del Lago de Chapala en algunas zonas de la metrópoli y en otras de la presa Calderón.

En el caso de Aguascalientes, la presa Calles ha sido más de uso agrícola y la Abelardo Rodríguez que incluso se ha planteado como una posible fuente de abasto para las urbanizaciones en el poniente de la ciudad, pero el abasto sería insuficiente, se depende del abasto de fuentes subterráneas es decir del acuífero.

El panorama es preocupante con un tufo desalentador, más aún cuando se plantea la necesidad de recurrir al trasvase, suena fácil decirlo y hablarlo, pero hacerlo va más allá de un enorme reto, ya que las implicaciones revisten costos que no garantizan en los tiempos actuales su concretización, a pesar de que proyectos de ley como la congelada iniciativa de Ley General de Aguas, véanse los casos en el vecino Jalisco con la presa Zapotillo y el absurdo que ha revestido como lo he insistido en este espacio, en cuanto a lo último no se puede concebir que el agua que es extraída del acuífero que está bajo nuestros pies, es usada en nuestros domicilios, viaja por nuestra red, es tratada o descargada en el río San Pedro luego llega a la planta del Niágara para ser tratada, tiene un cierto aprovechamiento agrícola y luego al cruzar los límites e ingresar a Jalisco se llama río Verde, llega a lo que es Zapotillo, y el agua será conducida a la cercana ciudad de León, Guanajuato que sufre un severo estrés hídrico también producto de la ineficiencia en el servicio y el exceso en los modelos productivos, insisto no le parece absurdo amable lector que esta agua extraída en un lugar con severo estrés hídrico como Aguascalientes vaya a ser usada en León otra ciudad con problemas muy similares, como ven es lo que podríamos denominar “el ciclo (absurdo) urbano del agua”. Caso Aguascalientes. Mientras acá en la ciudad todos extraviados en el lavadero por la discusión del “no corte”.

La ausencia de una política hídrica de interés social propicia estos absurdos, además no debe olvidarse que el caso Zapotillo ha generado movilizaciones que aún no concluyen con la inundación anunciada del pueblo de Temacapulín, la afectación a los pueblos de Acasico y Palmarejo, esto porque la cortina se proyecta a 100 metros, lo que significa un incremento sobre el primer proyecto de 60 metros. Luego se habla de que Aguascalientes despierta del amodorramiento y pretende que la cortina ascienda a 150 metros como se llegó a plantear en un momento para que esa agua acumulada sea devuelta a Aguascalientes. Como podrán contemplar amables lectores esto reviste una complejidad que es el alto costo porque traerla de regreso requiere infraestructura y altos costos en energía para transportarla. ¿Entonces, hay claridad o no en el panorama hídrico en Aguascalientes? ¿Es claro hacia dónde va Aguascalientes? Lamentablemente el único rumbo claro que se ve lleva directo a un caos hídrico, eso se traduce en un tránsito del estrés hídrico al colapso hídrico.

Pueden parecer alarmantes estos comentarios en un nivel superlativo, pero permítanme explicar que realmente es complicado el escenario, por que recurrir al trasvase implica recurrir a la inversión privada internacional de corporativos fuertes, ningún municipio, gobierno estatal ni la federación pueden con el proyecto, entonces quedar este proyecto en la construcción y operación definitivamente se traduce en que sea una empresa la que preste el servicio a un costo mayor, en efecto pues el agua será traída desde kilómetros o en otro supuesto del mar previa desalinización, ¿Ven porqué digo que es caótico? Porque esto es resultado de una ausencia de planeación sensata y pertinente en su momento y más se complica el escenario, porque no existe política hídrica, las decisiones y proyectos han sido marginales, adolecen de visión integral y de entrega, si en efecto ha faltado compromiso y entrega, además de una visión deficiente, ha existido conformismo.

A lo anterior se suma, la baja disponibilidad y la vocación de desarrollo, optar por el ámbito agrícola e industrial terminó por reducir de manera considerable la disponibilidad de agua, no importa que el agua subterránea proceda de otros escurrimientos de otras latitudes, permítanme explicar que existen corrientes subterráneas, (en alguna ocasión les comenté en este espacio que el acuífero no es un aljibe grandote), pero aun así no se puede abusar, porque el escurrimiento no es suficiente, tal es así que los niveles han descendido y por eso simplemente el agua se extrae a esas profundidades a las que hemos llegado, se extraen además aguas fósiles en algunos casos, con presencia de metales que afectan la salud, y éste es otro tema, resultado de la ausencia de una política, porque no conozco y me atrevo a decir que ningún ciudadano ha visto publicado los análisis de calidad de agua, con todos sus parámetros en especial de la NOM-127, así que a dar palos de ciego. Recuerden amables lectores que estas deben ser líneas de acción que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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