Heriberto Alcalá Guerrero

De nueva cuenta se combinó el oportuno reporte de la ciudadanía y la intervención policiaca, para evitar lo que parecía inminente extorsión telefónica.
Los oficiales preventivos atendieron de inmediato a una madre de familia, la cual recibió la llamada de los extorsionadores. Escuchó a una joven que decía ser su hija, y gritaba pidiendo ayuda porque la habían privado de su libertad.
Eran las 10:20 horas cuando los uniformados fueron abordados por una vecina en el fraccionamiento Los Naranjos. Solicitó ayuda por la misteriosa llama que había recibido. Temía por su seguridad.
Detalló que se encontraba en su domicilio cuando en determinado momento sonó el teléfono. Vio que le llamaban del celular de su hija y al contestar escuchó los gritos de una joven que pedía ayuda, porque dos sujetos la habían subido a una camioneta y la tenían privada de la libertad.
La señora agregó que a esa hora su hija tenía que estar en una institución educativa ubicada en el Ejido San Ignacio. Otros oficiales se trasladaron a la escuela para cerciorarse que la joven de 20 años de edad estuviera fuera de peligro.
Ya en el plantel la encontraron, sana y salva. Declaró que ella en ningún momento realizó esa llamada.
Una vez aclarado el asunto, orientaron a la señora sobre cómo proceder en caso de recibir más llamadas de los extorsionadores.