Por medio del sacramento del bautismo, el nombre del pequeño Sebastián Bell Ayala, ha quedado asentado con letras de oro en el libro de David, con el que Dios lo reconoce como hijo suyo y miembro distinguido de su grey amada.
En presencia de sus padres y padrinos, el niño recibió de manos del presbítero de la Parroquia de la Soledad, el ungimiento del santo crisma y el óleo de los catecúmenos, para enseguida acercarlo a la pila bautismal y sobre su preciosa frente ser vertida el agua bendita en nombre de la santísima trinidad.
Los familiares que acompañaron al pequeño en esta ocasión tan especial, rogaron al Altísimo derrame sobre él su infinita gracia y le permita seguir sus pasos por el camino de la fe.
Un importante acontecimiento como es el bautismo, tiene que ser celebrado y la familia de Sebastián, lo festejó con una emotiva reunión con sus seres más allegados, en la cual convivieron sanamente y ofrecieron para el recién consagrado, sus más sinceras felicitaciones.