Noé García Gómez

Este fin de semana está de visita la figura más importante de la grey Católica, El papa Francisco; En su representación han confluido dos hechos sin precedentes en la historia de la Iglesia católica: su pertenencia a la Compañía de Jesús (nunca un jesuita había sido elevado al solio de Pedro) y su origen latinoamericano, a lo largo de los veintiún siglos.

Su personalidad y actuar se destaca por su modestia, humildad y una alta dosis crítica política, que las dos primeras cuadran con la elección de su nombre y la formación como franciscano, que dicho sea de paso, los sacerdotes de esta compañía se destacan por incentivar conciencias de la realidad y problemas de las poblaciones en que llegan; además “ya eran patentes en su etapa como arzobispo y cardenal, en la que renunció a su coche oficial y a su residencia palaciega para vivir en un pequeño apartamento donde él mismo preparaba sus comidas.” (Biografía y vidas 2015)

Pero aún no llegaba Francisco a México y hay algunos inconvenientes en su visita, la presión social de los padres de desaparecidos de Ayotzinapa y segundo una pugna en la jerarquía eclesiástica mexicana, entre los cardenales Norberto Rivera y Alberto Suárez Inda.

La pugna saltó las bardas de la iglesia y trascendió a la opinión pública por dos detalles que se tienen que leer entre líneas; el primer suceso se arrastra desde noviembre pasado, por una dura editorial de la revista Desde la Fe, órgano de difusión de la arquidiócesis encabezada por Rivera, con estridencia decía “Su Santidad estará en lugares violentos, pobres y miserables del país, y los gobernantes no pueden tapar el sol con un dedo… Los mexicanos queremos paz, necesitamos la Verdad, no la burocracia numérica. La misión no está cumplida”. El cardenal Suárez Inda le reviró: “Ese texto se me hace exagerado y no comparto el enfoque… Los problemas no se solucionan en un día, y Desde la Fe no es un órgano de la Iglesia nacional; es un periódico local del Distrito Federal. No comparto el tono con que se tratan ciertas cosas en forma sensacionalista”.

El segundo suceso está en plena visita, y tiene consideraciones logísticas y hasta de seguridad, cuando la Conferencia Episcopal Mexicana difundió que tienen un déficit de 175 mil voluntarios para realizar labores de apoyo y logísticas, como es la implementación de vallas de feligreses, que tiene el doble objetivo, por una lado vestir los lugares por donde pasa el Papa y por otro ser cercos nobles de seguridad. Hay que resaltar que en ninguna visita de los Papas a México ocurrió un déficit, en ocasiones era al contrario el problema era el exceso de participantes y la frustración a la hora de rechazarlos. El déficit de voluntarios “prácticamente la mitad se ubica en la Ciudad de México. Nunca había sucedido esto en el pasado, porque cuando viajaba un Papa, el cardenal Rivera presionaba a las escuelas católicas de la capital –donde goza de gran influencia– para que enviaran a sus alumnos. En esta ocasión, el cardenal se cruzó de brazos.” (Riva Palacio 2016).

Finalmente podemos decir que, la visita de este papa puede ayudar a despertar conciencias, es un papa inteligente, analítico, crítico, pero sobre todo sensible, no solo por su modesta y congruente forma de actuar, sino por sus valientes posturas como la desigualdad extrema y vergonzosa que existe entre los más pobres y los más ricos y por su postura a favor del medio ambiente y en contra de la destrucción de la naturaleza, la devastación de la vida. Que sin duda ambos desastres están relacionados y que en sus palabras escritas en la encíclica Laudato si dice, “el hábito de gastar y tirar alcanza niveles inauditos… ya se han rebasado ciertos límites máximos de explotación del planeta, sin que hayamos resuelto el problema de la pobreza”.

Líderes así de sensibles que sepan traducir y difundir su mensaje con claridad y contundencia son detonantes para despertar conciencias, espero en nuestro país, de mensajes que detonen no solo en sus feligreses, sino en la población en general un despertar que a México le hace falta, no por algo escogió los lugares que visitará en su gira mexicana, el Chiapas indígena, pobre y puerta del migrante centroamericano, el violento Michoacán, el anárquico EDOMEX y la opresión migratoria que sirve como barrera estadunidense en Ciudad Juárez. Esperemos que esa visión crítica que ha mostrado se haga presente en sus homilías y actos en nuestro país.

Concretito

Motín en penal de Topochico: 52 muertos en un penal será el cartel de bienvenida que vea el papa Francisco a su llegada, un reflejo de los males en que están convertidos los supuestos centros de readaptación.

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