Josemaría León Lara Díaz Torre

El discurso de Su Santidad Francisco por la Unión Americana pareciese que tendría una tesitura distinta a la que días antes tuvo en Cuba, más no fue el caso. El peregrinar del Papa argentino por el Continente Americano no se puede calificar de otra manera más contundente que no sea: histórico.

Cómo ya es costumbre al terminar un viaje, el Papa suele tener un encuentro en privado con los periodistas acreditados ante la Santa Sede para hacer una especie de balance general; en el vuelo de regreso a Roma se le mencionó al Vicario de Cristo el cómo los medios estadounidenses lo estaban llamando una “estrella”, a lo que el Papa reconoció que muchas estrellas se han apagado y que él no es más que el siervo de los siervos de Dios.

Era de esperarse que se utilizara un calificativo como estrella para describir el paso del Pontífice por territorio norteamericano, por lo característico en términos de entretenimiento que es el vecino pueblo del Norte. Simpático es, el porqué la sociedad estadounidense queda tan particularmente marcada por la visita de un Papa, pero sobre todo tras el poderoso mensaje que deja a su paso.

Jorge Mario Bergoglio, fue recibido por el presidente de los Estados Unidos en la Casa Blanca y al iniciar su discurso deja muy claro quién es él y el porqué de su visita: (…) “Como hijo de una familia de inmigrantes, me alegra estar en este país, que ha sido construido en gran parte por tales familias. En estos días de encuentro y de diálogo, me gustaría escuchar y compartir muchas de las esperanzas y sueños del pueblo norteamericano.”

No olvidar el origen mismo del pueblo norteamericano, un país construido desde sus cimientos por inmigrantes. Tema medular en la actualidad social y política de aquel país, dónde personas de todo el mundo, incluyendo a compatriotas mexicanos, van en buscan del “sueño americano” y cada vez es más difícil encontrarlo.

Indiscutiblemente el momento que será recordado para la posteridad, fue la comparecencia de Su Santidad ante el Congreso de los Estados Unidos. Al igual como lo hizo en Cuba días antes, en su discurso trató de evocar la grandeza histórica de esas grandes naciones a través de personajes que cambiaron para bien la realidad particular en su momento.

Por ejemplo en Cuba hizo mención de las ideas de igualdad y libertad de José Martí, y ante ambas Cámaras del Congreso Norteamericano hizo mención a cuatro personajes en particular: Abraham Lincoln y su tierra de libertad, Martin Luther King quién en su campaña de “sueños” encontró los derechos civiles, Dorothy Day luchadora de la justicia social y Thomas Merton, un hombre de “paz entre pueblos y religiones”.

Su Santidad seguramente no dijo nada nuevo ante la Cámara de Representantes y el Senado de los Estados Unidos, pero a veces que te recuerden las cosas de una forma tan sutil puede ayudar a despertar conciencias. Es por ello quizá la causa que un día después se anunciara la inesperada renuncia de John Boehner a la Presidencia de la Cámara Baja de Congreso.

Comparar pontificados es un tema espinoso. Cada Papa deja su marca muy particular y Francisco como el primer latinoamericano en el trono de San Pedro, justo comienza a dejar su huella en la historia. Quisiera saber tu opinión: jleonlaradiaztorre@gmail.com / @ChemaLeonLara

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