Josemaría León Lara Díaz Torre

La vivista de Su Santidad Francisco a los Estados Unidos era algo programado ya desde hace algún tiempo con motivo del Encuentro Mundial de las Familias a celebrarse en la Ciudad de Philadelphia a finales del mes de septiembre de 2015; sin embargo desde el 16 de diciembre del año pasado cuando se hizo oficial el anuncio de la reapertura de relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos después de más de 50 años de rompimiento, la agenda pontificia dio un giro de trescientos sesenta grados.

Como es sabido, el acercamiento entre ambos países se debió en gran mayoría gracias a la mediación aportada por Jorge Mario Bergoglio. El itinerario del Sumo Pontífice incluía una visita ya programa con antelación a la Unión Americana, es por ello que no perdió la oportunidad de tocar base en la más Grande de las Antillas unos cuantos días antes, para continuar con el trabajo que comenzó a fraguar aparentemente desde el año dos mil trece.

Tal y como lo mencioné en una colaboración pasada (19 de diciembre 2014), viajar a Cuba es similar a viajar en el tiempo; el contraste que se aprecia desde el momento de llegar al vecino país caribeño es remontarse a precisamente a 1959 cuando se dio el triunfo de la Revolución. En este contexto, a cincuenta y seis años de que Fidel Castro estableciera su régimen de corte marxista queda en evidencia la utopía que es el socialismo.

En poco más de cinco décadas el pueblo cubano ha pasado todo tipo de atrocidades (sinónimo de un cualquier régimen dictatorial), no obstante, Cuba tiene una ventaja que como mexicano verdaderamente envidio y es lo que ellos llaman: el sentimiento de “cubanía”. rslgo en particular les+ establecierque se aprecia desde el momento Esta es la única manera en que me puedo llegar a explicar el cómo después de tanta desgracia y miseria, Cuba no ha sucumbido y esto es porque el pueblo cubano es el verdadero tesoro de aquel país.

A Cuba se le conoce a través de de su pasado, de su historia, pero sobre todo a través de los sueños e ilusiones de su gente. Justamente el fin de semana pasado tuve la oportunidad de viajar por segunda vez a la Isla, esta vez con motivo del viaje pastoral del Papa Francisco y me encontré una vez más con ese pueblo que no deja de sorprenderme.

Es popular aquella frase que dice, “cada uno habla de la feria como le va en ella”; y esto tiene mucha relación respecto al régimen de los hermanos Castro, esto quiere decir que no a todos les ha ido igual que a otros, contradiciendo de antemano la idea en esencia de lo que es el Estado Socialista.

El que el Papa Francisco haya querido ir a Cuba es más que una simple casualidad. A través de la imposición de una ideología ajena a la razón se le arrebató al pueblo cubano su libertad. Su Santidad fue recibido como el “misionero de la misericordia” y más allá de cualquier credo y siendo que en Cuba predominan las religiones africanas y no el catolicismo, el punto central de su paso por la tierra de José Martí fue la reconciliación de aquel pueblo.

(Continuará).

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