Noe García Gómez

“El lenguaje secreto de las estadísticas, tan atractivo, se emplea como arma sensacionalista, o para inflar, confundir o simplificar en exceso”

Darrell Huff

 

Comienzan a circular en redes sociales y periodistas de la web algunas encuestas y sondeos de opinión sobre las preferencias electorales del proceso electoral en Aguascalientes, éstas son replicadas en algunas columnas de periódicos o diarios estatales. Encuestas y sondeos con resultados distintos y hasta encontrados, pero la mayoría de ellas, sin una clara metodología, origen, casa encuestadora conocida o patrocinio claro.

La encuesta es una técnica de investigación basada en interrogaciones hacia una parte de la población a estudiar, con el objeto de recabar información. En nuestro país con la llegada del nuevo milenio gobiernos y partidos comenzaron a utilizar con más frecuencia este instrumento, para medir preferencias, tendencias y opiniones, tanto del actuar del gobierno como con fines electorales. Cabe destacar que dicho instrumento tiene -o debiera tener- una consideración técnica y científica que se traduce en margen de error, esto es, la distancia en sus resultados donde pudiera variar la certeza de dicho instrumento de aplicación.

Por lo anterior creo necesario recordar lo ocurrido en la campaña presidencial del 2012, en aquella ocasión la novedad es que el periódico milenio realizaba una encuesta diaria, así es amigo lector, recordemos que una casa encuestadora y un medio nacional publicitaban todos los días las preferencias electorales para presidente de la república.

 El miércoles antes de la elección, último día legal para difundir sondeos y encuestas, la empresa GEA-ISA replicada por Milenio pronosticaba el triunfo del priista Enrique Peña Nieto por más de 17 puntos al candidato de las izquierdas Andrés Manuel López Obrador. Pero también Consulta Mitofsky daba una diferencia de 15 puntos, la encuesta Buendía&Laredo marcaba 15 puntos, Excélsior-BGC 15, PARAMETRIA 14. En promedio daban un resultado de 43.6 Peña Nieto, 28.3 López Obrador, esto es 15.3% de diferencia entre el primero y el segundo lugar. Todas estas tenían una amplia difusión en diversos medios y eran centro de la discusión entre simpatizantes de todos los candidatos y ciudadanos en general. Otro tenor era que si alguien ponía en duda dichas cifras o cuestionaba los resultados, al unisonó encuestadores y medios salían con la consigna de desautorizar dichas opiniones pues la “verdad” estaba dada por las empresas encuestadoras. Los medios hicieron un espectáculo mediático de las mediciones y Enrique Peña Nieto, su partido y seguidores las repetían, coreaban y amplificaban en cualquier tribuna.

¿Pero cuál es la realidad? El día lunes amanecimos que el PREP tenía cifras muy diferentes, de solo 4 puntos de diferencias, el resultado final fue de menos de 6 puntos. Una vez que el espectáculo se acabó, los medios no asumieron responsabilidad y simplemente se deslindaron de la metodología, incluso algunos ofrecieron disculpas y prometieron nunca más difundir encuestas electorales. Pero el daño estaba hecho.

Su objetivo fue crear una realidad alterna, donde había un candidato claro y ganador, una elección de mero trámite, cuando la competencia estaba más cerrada de lo que nos difundían. ¿Para qué? Para generar la estrategia de adición de voto al candidato ganador o la de inhibir el voto útil o de castigo; el objetivo se logró, la estrategia de generar una realidad que no existía logró que pareciera que Peña Nieto sería presidente holgadamente.

Retomando el caso de Aguascalientes toda casa encuestadora que realice un estudio y sea difundido en algún medio de comunicación está obligada a dar parte a las autoridades electorales, esto está establecido en el artículo 251, párrafo 5 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE), y en el Lineamiento 1 del Acuerdo CG220/2014. Del análisis de los informes que rinde el Secretario Ejecutivo del Consejo General del Instituto Estatal Electoral podemos desprender que de enero a la fecha solo dos encuestas han cumplido con ello, la de EL UNIVERSAL del 25 de febrero y la de BERUMEN Y ASOCIADOS el 31 de marzo, cabe aclarar que esto no las exime de errores o tendencias. Todas las otras al día de hoy no queda claro el origen, pero muy probablemente sí sepamos la intencionalidad, la de influir en la preferencias y crear una realidad alterna, alejada del contexto actual.

Tal parece que la directriz es la inducción indirecta de la preferencia electoral a través de las encuestas por encargo. Este fenómeno no es nuevo. En la década pasada los partidos, candidatos y sus activistas difundían, días previos a la elección, resultados que los daban en primer lugar, para atraer el voto indeciso y consolidar el voto ganado. Lo novedoso es que hoy se disfrace de información periodística e imparcial, y se editorializa, y por tanto con todo el peso e influencia de un medio de comunicación busca polarizar la campaña al elevar a un candidato, estancar a otro o consolidar a uno.

Lo increíble es que líderes de opinión y ciudadanos hayamos olvidado que hay mercenarios de las encuestas, que ofertan esta herramienta al mejor postor, como elementos manipuladores.

Las encuestas serias tienen carácter científico y pueden medir una tendencia, son un retrato del aquí y el ahora, de lo que la gente que entrevistan opina y que, matemáticamente puede representar un sector de la población. Personalmente no creo que una encuesta pueda sustituir un método de elección democrática, pero sí creo que si la encuesta es ampliamente difundida, maniquea y sesgada puede incidir en los electores más vulnerables y por lo tanto influir en el resultado de una elección.

Cierro recordando al especialista en censos e investigaciones cuantitativas Darrell Huff con la cita inicial de su célebre libro Cómo mentir con Estadísticas, “El lenguaje secreto de las estadísticas, tan atractivo, se emplea como arma sensacionalista, o para inflar, confundir o simplificar en exceso”. Por tanto conforme avance la campaña pulularán mas ejercicios de este tipo y será casi imposible diferenciar los estudios serios, científicos e imparciales, con los realizados por “encargo”, manipulados y tendencioso.

Twitter: @noeg2