Noé García Gómez

Mañana inicia las campañas electorales para Gobernador y Ayuntamiento de la Capital, sí aunque sus ojos no lo crean, todavía no iniciaba oficialmente, me dirá pero, ¿si ya vemos bardas, videos e imágenes en Facebook y Twitter además de que recorren los candidatos las calles saludando con la parafernalia propia de los candidatos? Eso no fue ilusión óptica o algo que usted y yo imaginamos, pues estamos hasta el día de hoy en lo que se llama la intercampaña, donde los partidos y sus aspirantes dan una tregua publicitaria.

Esta creación de la ya no tan nueva legislación electoral es un poco bizarra, ya que con el afán de controlar y tipificar hasta el último movimiento de quienes deciden contender, la nueva legislación electoral incorpora supuestos que frecuentemente chocan con la terca realidad. Una vez que cada partido político finalizó sus procesos internos, inicia el dicho periodo intercampaña. Durante este lapso, se ha determinado que durante estas semanas se prohíba toda difusión o promoción del voto por parte de quienes finalmente serán candidatos oficiales.

De manera discordante y absurda, y me explico, a pesar de que los aspirantes de cada partido están obligados a guardar silencio, los partidos continúan transmitiendo spots diarios con mensajes genéricos, es por ellos que seguimos viendo mensajes de partido y sus figuras nacionales.

Lo anterior poco se respetó; en las redes sociales vimos cómo candidatos seguían publicitando sus paseos por nuestras calles o sus eventos familiares y uno que otro viaje de negocios. Además que cuentas alternas supuestamente informativas o de figuras acomodaticios despotricaban contra uno u otro candidato y candidata.

Hoy a unas horas de iniciar oficialmente la campaña se sigue la inercia de la intercampaña. En ese mundillo virtual se está desatando una batalla estratégica. La moda por hacer campañas electorales desde las redes sociales lo impuso Obama en su primera elección, en México mal copiaron dicho concepto. El éxito del hoy presidente de los EUA se debió a que las redes fueron su principal fuente de financiamiento con millones de micro-donaciones. En cambio en México, el aspecto económico y de financiamiento lo tienen resuelto con los jugosos montos de nuestros impuestos, por tanto nuestros ociosos políticos usaron las redes para presumir y desprestigiar, y que dicho sea de paso ¡sí que lo saben hacer!.

Esta semana la revista estadunidense Bloomberg Businessweek publica las revelaciones del internacional hacker Andrés Sepúlveda, de su aportación a Peña Nieto en la campaña del 2012: “Mi trabajo consistía en hacer acciones de guerra sucia y operaciones psicológicas, propaganda negra, crear rumores, el lado oscuro de la política que nadie sabe que existe, pero todo el mundo puede ver”,  un ejemplo de la punta del iceberg.

Tenga la seguridad que la campaña en internet y redes sociales será un lugar de batalla donde no hay reglas, ni árbitro que quiera asumir el papel de moderarla, por tanto será un campo fértil para la guerra sucia. Un medio donde hay libertad plena de expresión, pero que algunos han abusado de esa libertad que hay en las redes, no hay control del contenido por parte de ninguna autoridad. Si usted en su Facebook o Twitter comenzó a tener solicitudes de amistad de perfiles desconocidos pero normalmente con fotos de personas atractivas o de supuestos medios informativos, muy probablemente fue seleccionado por el cuarto de control de redes de algún candidato para poner como anzuelos “bots” que emitirán los mensajes de desprestigio o rumores de los adversarios.

Ya estamos viendo y seguiremos observado cómo desde el cobarde anonimato se calumnia y desprestigia, los candidatos oficialmente condenan dichas campañas, concientes y confiados que los miembros de su equipo asignado para tan sucias tareas podrán sacar el peor lodo de las alcantarillas para arrojarlo sin que se les vincule.

Lo más grave es y será la posición omisa o el autismo que tienen los institutos electorales frente a esta situación, con el hecho de que las redes sociales es un ámbito que no está regulado, se escamotean tranquilamente y dejan que circulen dentro de las redes, sitios donde hay mensajes verdaderamente denigrantes.

Como muestra está la opinión de Lorenzo Córdova Vianello presidente del INE, quien señaló que dicho órgano nacional no sancionaría aquello que se publicara como activismo en redes sociales, debido a la imposibilidad de investigar y descubrir a los responsables de las prácticas antiéticas, ejemplificando con el caso de los conocidos “bots” en Twitter.

“Un huevo en Twitter descalifica o denuesta, viola o calumnia a un candidato, ¿vamos a sancionar al huevo? No lo quiero bromear, nada más quiero ilustrar esto solamente para decir que hay que ser muy cautelosos hacia dónde vamos, porque la eficacia de una autoridad, una autoridad eficaz, cuando se sobreexcede puede volverse una autoridad que hace el ridículo”, explicó al pleno el consejero presidente del INE.

Lo preocupante es que esta elección apenas comienza y que el cochinero de Nuevo León o Colima se quedará corto, si el árbitro electoral no asume una postura veremos una batalla donde de forma montonera, el piquete de ojo, mordida y escupitajo virtual, serán las arma a usar en las redes sociales.

Espero me equivoque y todo sea en el campo democrático.

Twitter: @noeg2