Festejo de amor

El pan de vida representado en el cuerpo y la sangre de Cristo, fue recibido por el niño Jesús Eduardo Hernández López, para lo cual arribó a la capilla de San Peregrino Laziosi.
Mediante el tercero de los Sacramentos, Jesús Eduardo ha conformado una amistad con Jesucristo, misma que agradeció infinitamente en su altar.
Para esta ceremonia, contó con la presencia de familiares y amigos cercanos, destacando la de Jesús Eduardo Hernández González y Lucrecia López García, así como José de Jesús López y Edith Morales, papás y padrinos de Jesús Eduardo, respectivamente.
Durante la santa misa, el ministro de la Iglesia lo invitó a permanecer en gracia, ya que con ella acrecentará en su corazón los dones que Dios ha depositado en él desde su bautizo y pidió a sus papás y padrinos, guiarlo por el sendero de la fe a lo largo de su vida.
Los allegados del neocomulgante, lo felicitaron por tan importante acontecimiento y más tarde, lo acompañaron a la calida recepción que se ofreció en su honor.