Heriberto Alcalá Guerrero

En el siempre peligroso crucero de avenida Siglo XXI y Matías A. de la Mota, en zona oriente de la ciudad, se registró escalofriante y conmovedora tragedia. Un camión torton cargado con 40 toneladas de jícama, presuntamente se quedó sin frenos y chocó por alcance contra un taxi que esperaba el siga del semáforo. También impactó a vehículo particular cuyo conductor resultó ileso.
Pero en el caso del auto de alquiler, fue de pesadilla. El torton lo empujó hacia dos postes y a consecuencia de estos impactos, el taxi quedó convertido en una bola deforme de fierros y láminas. En el interior perecieron instantáneamente el conductor y su pasajera.
El operador del vehículo pesado perdió control del volante y terminó volcado sobre el costado derecho. Dicho chofer tampoco sufrió heridas.
De acuerdo a primeros datos recabados, el taxista respondía al nombre de Marco Antonio, con última morada en el municipio de Pabellón de Arteaga. Trasladaba a una mujer identificada como Luz María, vecina del fraccionamiento Pintores Mexicanos.
En su oportunidad, el conductor del auto particular dijo llamarse René, de 43 años y con domicilio en el fraccionamiento Villas de Nuestra Señora de la Asunción.
El cuarto involucrado y señalado como presunto responsable, es el chofer Jesús de 21 años; vive en el estado de Nayarit.
Alrededor de las 07:20 horas. Ese fue el momento en que ocurrió el impresionante percance. Minutos antes, Marco Antonio se había detenido en Pintores Mexicanos y permitió que Luz María abordase el taxi. Inició el traslado, circulando de sur a norte por avenida Siglo XXI. Al llegar al mencionado crucero, el taxista frenó la marcha porque el semáforo estaba en rojo.
Simultáneamente y en la misma dirección se acercaba el camión torton, a cargo de Jesús. Por su parte, el señor René regresaba de dejar a su esposa en el trabajo. Conducía un Nissan Tsuru, de norte a sur por el tercer anillo. También disminuyó velocidad al llegar al cruce, en espera de la flecha para dar vuelta hacia la izquierda, rumbo a Villas de Nuestra Señora de la Asunción.
Hasta ese instante las circunstancias parecían ajenas, nada que ver una con la otra. Mas lo cierto es que ya habían empezado a conjugarse, a coincidir para provocar el impactante choque.
El torton se desplazaba sobre la pendiente descendiente, es decir, iba de bajada. Según el chofer, cuando vio el semáforo en rojo intentó detenerse pero no le respondieron los frenos. Tampoco viró el volante para intentar esquivar el taxi que estaba detenido en el carril central. El impacto en la parte posterior fue terrible, descomunal.
En ese momento, el señor René ya había iniciado la vuelta hacia la izquierda y al ver que el enorme camión chocaba al taxi, intentó acelerar velocidad para salirse de la trayectoria. Se salvó del impacto total pero no del choque en parte posterior. El Tsuru giró sobre su eje y quedó en la lateral de la avenida.
Mientras tanto, el torton proyectó al taxi hacia dos postes. Uno de teléfonos y el otro del alumbrado público; ambos fueron derribados. Debido a los golpes consecutivos, el auto de alquiler 1754 fue compactado y reducido a una bola de metales, plásticos y otros materiales. Conductor y pasajera quedaron prensados en el interior de la enredada madeja de fierros y láminas retorcidas. Su muerte fue instantánea.
Como ya se mencionó, el torton acabó volcado sobre el costado derecho. El joven al volante resultó ileso. No se dio a la fuga y fue puesto a disposición del ministerio.
Al escenario de la tragedia arribaron paramédicos. Brindaron atención a los dos sobrevivientes. Al camionero y al vecino de Villas que, por cierto, minutos después del percance empezó a temblar de pies a cabeza. No por frío, sino debido al severo shock emocional. A distancia prudente observaba los vehículos accidentados, entre ellos, el suyo. Tenía el rostro desencajado e incrédulo. Sabía que milagrosamente estaba vivo.
Elementos del H. Cuerpo Municipal de Bomberos arribaron al lugar. Usaron herramientas especiales para cortar y abrir el destrozado taxi. Finalmente, la penosa tarea de rescatar a las víctimas mortales.