La genética de los mexicanos los predispone al desarrollo de obesidad y diabetes, es cierto, pero un estilo de vida inadecuado como el consumo de una dieta altamente calórica y la falta de ejercicio, detona este factor, indicaron expertos durante el Segundo Foro de Salud Reforma.
Paloma Almeda, coordinadora de la Clínica de Diabetes del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición, señaló que los estudios muestran que los mexicanos presentan modificaciones en su material genético, lo que incrementa el riesgo de presentar estas enfermedades, así como sus complicaciones de manera temprana.
Pero, precisó la especialista, la expresión de este riesgo se ve favorecida por un ambiente desfavorable.
Juan Rivera, director del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) insistió en la importancia de cuidar la alimentación del ser humano desde la gestación.
Por ello, señaló, es importante que las mujeres embarazadas cuiden su alimentación y después la del bebé en los primeros dos años de vida dado que los alimentos consumidos en este periodo determinan el futuro del niño.
“Una madre diabética tiene el riesgo de que el bebé desarrolle obesidad, es muy importante la alimentación durante la gestación porque define el consumo al bebé, esos primeros días de vida son clave para la salud”, afirmó el especialista en nutrición.
Posteriormente es importante que la familia esté consciente sobre las consecuencias de alimentarse con exceso de grasas, sodio y azúcar y de no ejercitarse diario, alertó Miguel Herrera, director médico del Centro de Nutrición y Obesidad del Centro Médico ABC.
“El entorno familiar será un sostén muy importante para poder lograr los cambios que se están buscando”.
Deben tener claro que tener sobrepeso u obesidad y no asumirlo como una enfermedad puede derivar en diabetes y si no se controla, la consecuencia son complicaciones que pueden causar ceguera, males renales y amputaciones, todo por algo que, en la mayoría de los casos, pudo prevenirse.
Lamentablemente, señaló David Kershenobich, director del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición, sólo 24 por ciento de los diabéticos considera a la dieta como parte de su tratamiento y sólo 1.8 por ciento al ejercicio.
Para Julieta Ponce, directora del Centro de Orientación Alimentaria, es recomendable que las familias prefieran beber agua en vez de bebidas azucaradas y retomen una alimentación que incluya alimentos no industrializados de productores mexicanos.
La influencia del medio ambiente es determinante para el desarrollo de estos padecimientos o para combatirlos, alertó Jesús Montoya, cirujano de la Clínica de Manejo Integral de la Obesidad Mórbida del Centro Médico Nacional 20 de Noviembre del ISSSTE.
Señaló que a los pacientes con obesidad mórbida que se someten a cirugía bariátrica se les explica que su medio ambiente le facilitó incrementar su peso, y es necesario modificarlo para no recaer.