Fallido intento de asalto

Heriberto Alcalá Guerrero

Conocido ladrón, de esos que entran y salen de la cárcel con insultante facilidad, a punto estuvo de lesionar a empleada de tienda Oxxo y consumar el asalto. A través de la ventanilla de seguridad, la joven fue sujetada violentamente de la bata de trabajo.
Cuando el hampón empezó a amenazarla, ella logró quitarse la prenda y con esto se zafó. El frustrado delincuente arrojó un señalamiento hacia la tienda y causó daños en el cristal. Luego emprendió la fuga pero como llegó: con las manos vacías.
El fallido intento se registró alrededor de las seis de la mañana, en la tienda Oxxo ubicada en calle Educador y Galeana. Apenas empezaba a clarear el día. Dos empleados atendían el negocio pero a través de la estrecha ventanilla de seguridad.
En determinado momento arribó el contumaz ratero. Aparentó que necesitaba comprar algo; solicitó servicio y la empleada se acercó para preguntarle qué deseaba. Entonces, con movimiento sorpresivo el sujeto logró sujetarla de la bata. Y apenas empezaba con las amenazas y exigencia de que le abrieran la puerta, cuando la ofendida logró despojarse de la bata. Esa instintiva reacción la salvó de sufrir algún golpe o herida. Y por supuesto, el violento asalto.
El hampón hizo bilis. Su brillantísima estrategia había fracasado. Al darse cuenta de que los empleados ya estaban llamando al servicio de emergencia, antes de alejarse arrojó un señalamiento hacia los cristales y sí causó daño. Luego, a correr como liebre.
Llegaron varias patrullas para atender el reporte. Recabaron información en cuanto a características físicas del sujeto y, de inmediato les pareció conocido. Resulta que horas antes habían detenido al mismo asaltante, por otro robo. La Preventiva lo puso a disposición pero no tardó en regresar a la calle. Así son algunas leyes creadas por los diputados.
Tal como sucede con la gran mayoría de los ladrones, ya libre, volvió a las andadas. Para reanudar actividades delictivas eligió la tienda Oxxo ya mencionada pero, al menos esta vez, su plan le falló.
Es cuento de nunca acabar. La Policía Preventiva los arresta, salen libres, vuelven a detenerlos, salen, asaltan de nueva cuenta y… qué fastidio con estas leyes.