Al hacer un recuento muy específico de aquellos conceptos que pueden ser deducibles de impuestos, el delegado de la Procuraduría de Defensa del Contribuyente, José Antonio Guerra Caparrós, indicó que el SAT brinda a los causantes un formulario de declaración anual de pago de impuestos “ya llenado por el mismo SAT con el monto que la autoridad estima que el causante tiene que pagar o bien, recibir, en caso de que salga a su favor”.

Explicó que en el momento en que los contribuyentes acceden al sistema para presentar su declaración mediante el uso de su firma electrónica, el SAT les proporciona ya un formato pre-llenado con la información que el SAT tuvo a su alcance, y está ya calculado, cumpliendo con los requerimientos de ley, de acuerdo con el régimen en el que la persona está inscrita.

“Corresponde a cada contribuyente aceptar o no la propuesta que hace el SAT, ya que en algunos casos, el contribuyente cuenta con comprobantes que pueden hacerse valer como deducibles y de los cuales el SAT no tuvo conocimiento”. Se supone que, ahora con el sistema de fiscalización, la autoridad debería contar con toda la información del contribuyente, sin embargo, en los hechos no es así, por ello, los cálculos pudieran variar y está en el causante si es de su conveniencia o no el tomar la propuesta de la autoridad.

Por otro lado, informó que para la declaración anual 2015, para la devolución de impuestos, tratándose de asalariados, “aunque el patrón hubiere presentado la declaración del trabajador, éste puede presentar información adicional a la autoridad mediante una ampliación de declaración, agregando gastos o comprobantes que el patrón no consideró a la hora de hacer la declaración del empleado, obteniendo con ello beneficios adicionales, si es que el saldo en impuestos le favorece.

“Si un contribuyente asalariado solicita la devolución de un saldo a favor derivado de esta circunstancia, aun cuando no estuviera obligado a presentar declaración anual, la autoridad debe analizar si le asiste al contribuyente el derecho a obtener el saldo a favor solicitado, pues ésta es la única vía por la que se puede respetar la garantía constitucional de contribuir al gasto público de manera proporcional”, dijo el funcionario.

Indicó que quienes deben presentar declaración de impuestos no solo los asalariados y contribuyentes con personalidad fiscal, sino que todas aquellas personas que renten algún bien inmueble, quienes han percibido intereses, o por la compra o la venta de algún tipo de bien, quienes han sido objeto de beneficios como condonaciones de adeudos, por inversiones en el extranjero, por el pago de intereses moratorios.

También deben informarse, en su caso, aquellos ingresos que se hayan percibido en el año por haber obtenido préstamos, premios, donativos, que individual o conjuntamente excedan de 600 mil pesos. Así como ingresos que están exentos del pago del ISR por herencias o legados y por enajenación de casa habitación, si la suma de todos los ingresos totales, contenidos en la declaración, excede de 500,000 pesos, tienen la obligación de presentar declaración.

Sobre gastos deducibles, indicó que pueden acreditarse las adquisiciones de mercancías, materias primas y productos que utilice el contribuyente para la realización de su trabajo. Gastos indispensables: luz, agua, cuentas de teléfono, inversiones, activos fijos, gastos y cargos diferidos.

En las deducciones personales, mencionó los honorarios médicos, dentales y gastos hospitalarios pagados para el contribuyente, su cónyuge o concubino, sus padres, abuelos, hijos y nietos, siempre que dichas personas no hayan percibido durante el año ingresos en cantidad igual o superior a un salario mínimo general elevado al año. Lentes graduados sí entran en deducciones personales hasta por 2,500 pesos, primas por seguros de gastos médicos, siempre que el beneficiario sea el contribuyente, su cónyuge o concubino o sus ascendientes o descendientes en línea directa, hospitales, estudios clínicos, colegiaturas.

De acuerdo con el decreto de beneficios fiscales, para la declaración correspondiente a 2015 se permite deducir en la Declaración Anual los pagos de colegiaturas desde nivel preescolar hasta bachillerato o equivalente, con RVOE, por los siguientes montos, como máximo: Nivel educativo, en preescolar hasta 14,200, en primaria 12,900, secundaria 19,900, profesional técnico 17,100 y en bachillerato o su equivalente hasta 24,500.

Transporte escolar obligatorio y que se incluya en la colegiatura, gastos funerarios, donativos a instituciones autorizadas, aportaciones voluntarias a planes personales de retiro, entre otros, informó.