Mañana, con el Domingo de Ramos, inicia la Semana Mayor, que para nosotros los cristianos, es la semana más importante del Año Litúrgico, a lo largo de la cual se hace memorial de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, acontecimientos que si no se hubieran realizado, vacía sería nuestra fe y vacía nuestra vida, señaló el obispo José María de la Torre Martín.
Bendecirá las palmas que los fieles agitarán festivamente mientras avanzan en procesión aclamando a Cristo Jesús, así como hizo la multitud cuando vio a Jesús hacer su entrada a la ciudad santa de Jerusalén.
Sin embargo, en la narración del evangelista San Marcos que hace de la pasión de Jesús, se nos presenta, no a un Jesús aclamado, sino condenado; no vitoreado, sino abandonado, condenado a una muerte infame, a una muerte de malhechor.
El prelado pidió a los fieles reflexionar en lo voluble que pueden ser las personas humanas y las multitudes que en instantes son capaces de pasar de la fiesta, del aplauso y la alabanza, a la condena y al abandono.
También hoy, como en aquel tiempo, la gente no sabe ser fiel a Jesús; gente que pretende manejarlo a su antojo: aclamarlo como triunfador o rechazarlo como fracasado; confesarlo como Mesías o desecharlo porque estorba; seguirlo y estar con Él o abandonarlo en la total soledad.
¿En cuál de estos grupos estamos? Preguntó el purpurado, quien destacó la importancia del Jueves y el Viernes Santo, de la noche del sábado para celebrar la Pascua de Resurrección.
Invitó a celebra este domingo con alegría, por la cercanía a las fiestas de Pascua.
Y a quienes utilizan estos días para vacacionar, les pidió no caer en excesos; donde anden, les recomendó acudir a misa o cuando menos rezar un padrenuestro.
Comentó que son muchos los hermanos que, por diversas circunstancias, se encuentran lejos de la familia o de la Iglesia, y este Año Santo, es el momento idóneo para hacerlos volver, para decirles que, por más grande que haya sido su error, infinita es la misericordia de Dios, que siempre está dispuesto a dar una nueva oportunidad a quien así lo desea.
Y así como Dios perdona, nosotros también debemos disponernos a perdonar a todo aquel que nos busque con un corazón arrepentido, esta actitud motivará a una mejor convivencia entre todos los que buscamos hacer vida el mandamiento del amor que el Señor nos pide vivir, mencionó.
La misa será en Catedral a las 10:00 horas.