Dulce Soto  
Agencia Reforma

El descuido es la causa de la mitad de los casos de sordera en niños.
Las infecciones en el oído y las enfermedades causadas por virus en las vías respiratorias mal atendidas; la falta de vacunación en los primeros seis meses de vida así como no realizar la prueba del tamiz auditivo en recién nacidos son las principales causas que inciden en la pérdida de audición, alertó Verónica Delgado Sánchez, jefa de departamento del Centro Médico Siglo XXI.
“La prevención primaria puede evitar la mitad de los casos de pérdida de audición”, señaló.
Contraer sarampión, rubéola, paperas, meningitis, virus del herpes o padecer una enfermedad respiratoria de las vías altas durante el embarazo, en el caso de la madre, o en la infancia, también aumenta el riesgo de que el niño desarrolle sordera, explicó la experta en el Foro Salud Auditiva Neonatal.
La otitis media, padecimiento que deriva en sordera, se presenta cuando una obstrucción en la oreja impide drenar el líquido que se produce en el oído medio, lo que causa infecciones recurrentes e inflamaciones.
De acuerdo con Infogen, asociación civil que promueve la salud prenatal, en el 80 por ciento de los casos de niños que pierden la audición, una otitis media fue la causante y el 20 por ciento restante es provocado por infecciones virales.
Los virus, explicó Delgado Sánchez, suelen dañar el nervio auditivo y las enfermedades respiratorias repercuten en el oído porque éste se encuentra conectado con la nariz y la parte posterior de la garganta.
Aunque los adultos también pueden perder la audición por estas causas, la afección sucede con mayor frecuencia en los niños porque las trompas de eustaquio de sus orejas, las cuales conectan al oído con la garganta, son más pequeñas.
En entrevista, Amanda Azpiri, directora de la asociación Escuchar es lo Máximo, recordó que en México hasta tres nacidos vivos de cada mil presentan discapacidad auditiva.
“La discapacidad auditiva es la más frecuente en el nacimiento, mucho más que el síndrome de down y la parálisis cerebral, lo que pasa es que no se ve”, afirmó.
Indicó que si no se realiza el tamiz auditivo en las primeras horas de vida o antes de los 7 días de nacimiento, los padres pueden tardar hasta 2 años en detectar que su hijo tiene sordera.
Eso causará en el niño un retraso en el proceso de adopción de lenguaje oral, explicó.
Mientras más rápido se atienda, dijo, y se le coloque un auxiliar o un implante auditivo, habrá más posibilidades de que el menor aprenda a hablar y pueda acudir a una escuela normal.

El costo
Aridahí Quijada, investigadora del Consejo Nacional de Igualdad de Discapacidades (Conadis) advierte que retrasar la atención de un niño con sordera implica:
-Problemas de equilibrio
-Dificultad de estructuración espacio temporal
-Retraso en el aprendizaje
-Repercusiones socioafectivas

‘Es como escuchar radio’
A los 13 años de edad Mariana volvió a escuchar con dos oídos y a entender sin problemas una conversación, mejorar su rendimiento escolar y elevar su autoestima.
En la infancia contrajo infección por virus herpes que afectó su nervio auditivo, pero sus padres lo notaron cuando a los 7 años la niña sufrió una crisis epiléptica, otra secuela de la enfermedad viral.
“Dejaba de escuchar y ponía menos atención en el salón”, contó la niña.
El otoneurólogo que la atendió recomendó un implante de conducción ósea, por medio del cual el sonido es transmitido directamente al cerebro.
En 2014, Mariana se convirtió en la primera mexicana en utilizar este aparato. Cuenta con tres niveles de volumen que ajusta según las circunstancias del ambiente.
“Se escucha diferente, como cuando escuchas la radio”.
Patricia Bermúdez, mamá de Mariana, señala que el implante, cuyo costo es de alrededor de 250 mil pesos ha ayudado a su hija a  no aislarse y a sentirse más segura.