Por Alejandro Hernández R.
Fotos: Enrique de Santiago S.

 Ahora que los novilleros participantes de la segunda novillada de la temporada han tenido momentos destacados, como para hacerse acreedores a la obtención de apéndices, el pésimo y desacertado uso de la espada les privó de abandonar el bello coso San Marcos, con las orejas en las manos, lo hicieron con un amargo sabor de boca ante el truncado triunfo.

En esta tarde en que se jugó un lote de novillos de Cerro Viejo, que por cierto fueron bautizados con nombres alusivos al desaparecido y entusiasta José Luis Ramírez “El Padrino”, bien presentados, cómodos de cabeza, cumplidores en el caballo, que salvo los lidiados en primero y cuarto lugares, el resto se han dejado meter mano, siendo despedidos entre los aplausos y reconocimiento del público como el tercero, al igual que el segundo y tercero, merecedores por lo menos de un arrastre lento.

La plaza San Marcos registró casi lleno en sombra y un tercio en el tendido cálido, indudablemente por la confrontación de Chivas con el América, en una tarde de clima por demás agradable, soleado y sin brizna de viento.

El festejo, segundo de selección, lo encabezó el paisano Rafael Reynoso, acusando falto de sitio y carente de regularidad en actuaciones (silencio), después el moreliano Patricio Ochoa (silencio), Héctor Gabriel (aviso), Luis Manuel Castellano (silencio), Alejandro Fernández (2 avisos) y Fernando Vázquez (palmas).

Por delante por ser el de mayor antigüedad, salió el paisano Rafael Reynoso, a quien le tocó uno de los novillos menos notables de la tarde, saludando con una serie de verónicas a manos bajas que le fueron festejadas. Con la muleta, no obstante de estar tesonero, no pudo concretar una buena actuación, primero porque se vio un tanto falto de sitio, al torear muy poco; segundo, porque su enemigo no se prestó para el lucimiento, alargando innecesariamente su trasteo, intentando torear en redondo por ambos perfiles. Terminó de entera desprendida y tendida. Silencio.

Por segunda vez en esta plaza, contando ahora con un estupendo novillo con calidad y buen estilo, al que saludó con un farol al hilo de las tablas, pero sin poder llegar a acoplarse del todo a las buenas condiciones de su enemigo, abusando del pico de la muleta y sin la cadencia adecuada, no poniéndose en el sitio correcto, viéndose un tanto desangelado y con poco calado en los tendidos. Dejó patente un poco de avances. Lució en algunos pases sueltos. Se fue muy por derecho tras la espada, colocándola trasera y tendida, acertando al segundo golpe. Silencio.

Héctor Gabriel se hizo aplaudir en una serie de verónicas, embarcando de lejos, templados y lucidos. Inició con un muletazo cambiado por la espalda en el centro del ruedo, continuando con derechazos muy reunido y embroquetado, siendo muy ovacionado. Cambió de mano el engaño, cuando el astado se empezó a quedar agarrado al piso, volviendo a la mano diestra, pero ya no con la intensidad inicial, con varias tandas. Señaló una punzadura sin soltar, luego un espadazo que atravesó, media pescuecera, un pinchazo hondo y acertando al primer golpe de descabello escuchando un aviso. Sin que nadie le llamara saludó en el tercio.

Con mucho temperamento y algo de sentido fue el novillo de Luis Manuel Castellano, además que fue muy áspero, no atemperándose jamás. Había que hacerle las cosas muy bien, y como no fue así, sufrió varias volteretas, una de ellas siendo cogido por el pecho, pero sin mayores consecuencias. Falló dos veces a la hora de matar, antes de cobrar una entera.

Alejandro Fernández, que nada tiene que ver con la familia de cantantes vernáculos, debutó con caballos este domingo, después de pasar un año en España, bajo los consejos y tentaderos de Juan José Padilla, habiendo toreado algunos festejos sin caballos, que le dieron cierta experiencia, lo que a la postre le hizo ver como el más toreado de los seis muchachos. En su toreo de capa prepara muy bien las suertes, trayendo toreado de largo al más del encierro, en una serie de verónicas, templadas y rítmicas. Quitó por chiquilinas teniendo las zapatillas clavadas en la arena, dejando ver, además, qué piensa en la cara de sus enemigos. Con la muleta logró buenos momentos al torear en redondo sobre la mano diestra, sin mucha finura pero sí con muchos deseos y haciendo bien las suertes. Pronto se vino a menos el novillo, estando machacón Fernández, insistiendo en su afán de agradar, luciéndose sólo en algunos pases sueltos. Falló con ambos aceros, más con la corta, hasta ser avisado en dos ocasiones.

Finalmente, vimos gratamente a un joven novillero, precisamente en ese papel, de un novillero con hambre de triunfo, con sed de gloria de nombre Fernando Vázquez, nativo de esta tierra, que durante toda su actuación destiló entusiasmo, ganas, actitud, sí, en momentos un tanto revolucionado, haciendo las cosas con cierto arrebato, pero siempre muy echado pa’delante. Claro que esta verde, ayer fue apenas su debut con picadores, y tiene muchos defectos, pero éstos se pueden ir corrigiendo toreando con regularidad, incluso ese ímpetu y verdor le condujeron a recibir varias maromas, de las cuales se incorporaba cada vez con mayor brío. Lo más destacado con el capote fue un quite intercalando la tafallera con la caleserina remanando con vistosa revolera, sonando la música en su honor. Con mucha actitud, en este su debut con caballos, aguantó estoicamente las fuertes y claras embestidas de su enemigo, cuando repetía, como si fuera de cuerda, a la muleta, donde primero le aguantó con firmeza y después le toreó con garra, con emoción, trasmitiendo a los tendidos, en muchas series de derechazos, si bien no con tersura, sí con actitud, al grado que el público por momentos le vitoreó con el grito de torero-torero. Abrochó su actuación con estatuarias manoletinas estando muy firme y pasándose por la barriga los pitones, para dejar una estocada muy defectuosa, trasera y sumamente tendida, defectos que impidieron doblar pronto a la res, enfriándose el ánimo del público. Escuchó muchas palmas.

El aspirante a banderillero Daniel Cauich se desmonteró en el quinto.

Para el domingo entrante, la empresa anuncia la primera tercia del ciclo, con Diego Emilio, Manuel Gutiérrez y José María Pastor con novillos de Pepe Garfias.