Estrategias: entre huracanes y cortinas de humo

Itzel Vargas Rodríguez

Hacía mucho que no tenía un sentimiento parecido. En lo particular, me recordó aquel 2009 en que por vez primera se canceló la feria de San Marcos y tal cual película de extinción humanitaria o los mismos apocalipsis zombies, se sentía un ánimo generalizado de pánico ante semejante pandemia del H1N1. Fue cuestión de unos cuantos días para que en ese entonces todo fuera controlado, pero los supermercados se agotaron de gel antibacterial, cubrebocas y alimentos. Esta vez, siete años después, fue un huracán el que nos hizo sentir pánico y mucha preocupación.
Pese a tanta molestia social que se desprende de la situación social actual en nuestro país, y la incómoda posición en que se ha encontrado incontables ocasiones el Gobierno Federal, hay que ser objetivos y congruentes y reconocer positivamente las cosas que se han hecho bien. Y un gran acierto, merecedor de aplausos fue la gestión de crisis derivada del huracán “Patricia”.
La comunicación de crisis se basó en contar simplemente la verdad, la realidad de las cosas, lo preocupante de la situación. De un huracán que de la nada pasó a convertirse en uno de los más peligrosos a nivel mundial.
Y no era mentira, inmediatamente el mundo se solidarizó, enviaron agentes especializados a analizar el fenómeno, se dijo paso a paso qué hacer si se encontraba en la costa o lejos de ella, cómo podría afectar a cada estado y las terribles consecuencias que provocaría la fuerza del huracán.
Sí, se vivió pánico. Sí, muchos podrán decir que se exageró. Sí, fue un momento duro que después fue tomado de una forma muy jocosa. Pero la realidad es que si no se hubiera hecho tanto “argüende” por parte de las autoridades, no hubiera faltado quien en la costa pudo haber minimizado el fenómeno y ver el fin de su vida. Pudo haber habido quien acá, en Aguascalientes o incluso en Jalisco, pudo haber salido en la madrugada y llevarse una muy, muy amarga experiencia con las lluvias y los fuertes vientos que hubo.
Cuando las cosas salen bien no es sólo voluntad divina. Seamos realistas y analicemos, es porque se hacen bien las cosas. Y en esto, la comunicación fue buena. El Director nacional de CONAGUA fue uno de los principales protagonistas, difundió información extensa en videos que pronto se volvieron virales y el Gobierno Federal no dejó de emitir spots e imágenes en redes sociales de sugerencias sobre qué hacer, a quién recurrir o cómo pedir ayuda, aunado a la información oficial sobre el huracán.
Sin embargo, hay una cosa muy curiosa que también pareciera un fenómeno natural pero en este caso no de la naturaleza, sino más bien de la sociedad. Inmediatamente después de que el huracán bajó cuatro categorías para pasar a ser una llovizna y después, ya por la tarde del sábado en lugares como nuestro estado, abrir paso a un sol encantador que se extrañó muchísimo en tan sólo un día, surgieron instantáneamente los “sospechosismos” de que todo había sido una “cortina de humo” del Gobierno Federal para ocultar el tratado de una cosa o de otra.
La verdad es que los mexicanos estamos cayendo en una postura recalcitrante, producto del muy justificable inconformismo, pero que nos está llevando a la ceguera alejándonos de la objetividad. Un fenómeno natural de esa magnitud no pudo haberse creado por gusto del Gobierno, como si con maquinitas se hubiera hecho semejante cosa.
Malamente y en un comentario muy personal, estamos utilizando la palabra “cortina de humo” como el pretexto perfecto para aunarle al Gobierno cosas que no entendemos, cosas que nos desestabilizan, que sentimos nos ponen en riesgo o que no entendemos en realidad el porqué de su causalidad o incluso, muchas veces, nada más, por meras ganas de seguir atribuyéndole la culpa a un ajeno. Cualquier cortina de humo requiere de muchísima más cabeza porque requiere de entablar una estrategia comunicativa más compleja.
Así que, bueno, habrá que colocarle “una estrellita” en su manejo de crisis al Gobierno Federal y los correspondientes Estatales y Municipales, porque el saldo blanco es muestra de eso. Esto es un vivo ejemplo de cómo la colaboración sociedad-gobierno puede lograr saldos positivos y cómo la comunicación planeada, fue un ente necesarísimo para entablar dicho ánimo de cooperación.
______________________
itzelvargasrdz@gmail.com / @itzelvargasrdz