Gonzalo Soto
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 28-Nov.- El Servicio de Administración Tributaria (SAT) le pone el pie a los contribuyentes en México con procesos y trámites complejos que no se necesitan, por ejemplo, en otros países.
Un ejemplo de esta complejidad es la firma electrónica, que los contribuyentes necesitan para realizar trámites, como la devolución de impuestos superior a 10 mil pesos.
Para obtener la firma electrónica, que se renueva cada cuatro años, es necesario que los contribuyentes llenen un formato en línea y posteriormente acudan a un módulo del SAT.
La necesidad de acudir al módulo, cuando se tramita la primera vez, radica en que la autoridad les requiere, forzosamente, digitalizar sus huellas dactilares y además, tomarles el iris del ojo, es decir, elementos biométricos que de acuerdo con fiscalistas no se solicitan en otros países.
Estadísticas del SAT señalan que la firma electrónica o su renovación es el trámite que más realizan los contribuyentes, con 37 por ciento del total al cierre del tercer trimestre de 2016, incluso por encima de los registros en el Registro Federal de Contribuyentes.