Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

Un día después de haber escuchado el debate de los candidatos a la Presidencia Municipal de Aguascalientes (24 de mayo pasado), el Alcalde en funciones, Juan Antonio Martín del Campo, comentó a los medios de información: “Están totalmente perdidos los candidatos, se avocaron a proyectos en temas que no son competencia del Municipio, como la educación y el transporte…”
Sorprende esta forma de pensar del Alcalde, en relación con la educación, por eso no pocos se preguntaron: ¿quién o quiénes son los que están totalmente perdidos?, ¿los candidatos o el Presidente Municipal en funciones?, ¿es verdad que el municipio no tiene competencia en materia educativa?, ¿qué dicen las leyes al respecto? El Artículo 3º Constitucional, que es el mandato fundamental del Sistema Educativo, establece: “Todo individuo tiene derecho a recibir educación. El Estado –Federación, Estados, Distrito Federal y Municipios– impartirá educación preescolar, primaria, secundaria y media superior…”. Y para que esta disposición tenga mayor claridad, el Capítulo III, de la Ley General de Educación, habla de la distribución de facultades y responsabilidades entre la Federación, los estados y los municipios. De esta manera, por ejemplo, el Artículo 15 (de la mencionada Ley) estipula: “El ayuntamiento de cada municipio podrá, sin perjuicio de la concurrencia de las autoridades educativas federales y locales, promover y prestar servicios educativos de cualquier tipo o modalidad… y con el objeto de que el municipio contrate personal para sus escuelas deberá observar la Ley General del Servicio Profesional Docente para el ingreso, promoción, reconocimiento y permanencia del personal docente o con funciones de dirección o supervisión en la educación básica y media superior que imparta”. Por su parte, la Ley de Educación del Estado de Aguascalientes, en el Artículo 23, dispone que “Los ayuntamientos tienen (entre otras) las siguientes obligaciones y facultades: III. Contribuir, mediante convenios específicos, al gasto social educativo, con base en la descentralización de los recursos del desarrollo social, destinando lo necesario para la construcción, consolidación y mantenimiento de los planteles escolares…”. Y como éstas, hay muchas otras disposiciones, en materia educativa, que son responsabilidades específicas del municipio.
Decir entonces que el municipio no tiene competencia en la educación, o es por desconocimiento de las leyes, o es porque no existe (a pesar del conocimiento de las leyes) la mínima intención de contribuir en la educación de los niños y jóvenes del municipio, y por eso intencionalmente se deja que sea la Federación la que se encargue sobre la materia. Afortunadamente, no siempre se pensó así, pues las administraciones estatales y municipales (de Aguascalientes) que gobernaron hasta 1998 establecieron convenios de colaboración con la Federación, mediante los cuales el nivel central construyó escuelas y los gobiernos locales otorgaron plazas, con sus propios recursos, a maestras y maestros que llegaron a ser más de 380 por parte del Estado y más de 180 del Municipio capital, entre docentes, directores y supervisores; y algunos municipios del interior apoyaron a las escuelas contratando intendentes. Sin embargo, los gobiernos estatales y municipales que ejercieron su administración de 1998 a 2010, se desentendieron de estos maestros y ordenaron, al respectivo Director del Instituto de Educación, que absorbiera el costo de este personal, para poder utilizar los recursos de educación en otros rubros. Los directores del IEA, de esos períodos, pagaron indebidamente esas plazas (y posteriormente las jubilaciones) con recursos federales, provocando los primeros boquetes financieros, toda vez que jamás hubo negociación con la Federación para absorber esas plazas estatales y municipales.
La “creencia” de que el Municipio no tiene competencia en la educación tiene su explicación: es una forma de evadir la responsabilidad de contribuir con la educación de los niños y jóvenes del Municipio; y para justificar los recursos etiquetados para la educación, a veces se obsequia a algunas escuelas una banderita, una cubeta de pintura o un paquete de lápices (para la foto). Es deseable que las próximas administraciones tomen en serio las disposiciones en materia educativa y que contribuyan realmente en lo fundamental que es la formación humana. Los años por venir dirán el grado de compromiso que se tiene con la educación de los niños y los jóvenes de cada municipio y del Estado.