OAKLAND, E.U.- Con energía y entusiasmo renovado se mostró Alan Ramírez ante el público que atestiguó su vuelta a los escenarios, el viernes por la noche en la Arena Oracle, tras convalecer de una herida en el cuello por un mes y medio.
Cuando la espera estaba por convertirse en desesperación entre los 20 mil asistentes que abarrotaron el lugar, cifra según los organizadores, la Banda MS apareció en escena a las 20:45 horas, con un retraso de tres cuartos de hora.
“Qué Bendición”, canción que da nombre a su gira y nuevo álbum, abrió el espectáculo y los pulmones de los presentes. El canto masivo rebasaba el sonido del trombón, las trompetas y clarinetes de los músicos.
“Para nosotros es toda una bendición estar aquí con ustedes, y más, que estemos todos juntos”, dijo Oswaldo “Walo” Silvas, en su primera interacción.
De ahí en fuera, la noche fue de Ramírez. Todas las luces, las cámaras de fotos y hasta los besos iban dirigidos a él. La gente de las filas delanteras incluso le arrojaba sus celulares para que los accionara en modo “selfie”.
“A Lo Mejor” y “Tengo que Colgar” son de las piezas más emotivas de la agrupación, y en el show adquirieron más significado gracias a la interpretación del intérprete, quien le transmitió a la audiencia gozo y pasión sólo con su voz.
“¡Salucita a todos los que andan tomando!”, exclamó el vocalista, para luego bromear. “Hasta se me hace agua la boca, pero yo no puedo. Yo, lo que tomé, fueron vacaciones”.
A las 23:30 horas dijo adiós el conjunto, pero aún estaban lejos de retirarse a descansar, pues, ya en camerinos, brindaron entrevistas con medios locales.
Sudado y con la cicatriz encendida por todo el cuello, Ramírez atendió con gusto y sonriente. El carisma, como su voz, sigue intacto. (Manuel Tejeda/Agencia Reforma)