De siempre se ha dicho que la cobija monetaria es demasiado pequeña para arropar todos los intereses que convergen en una sociedad tan variada, lo que hace difícil que exista satisfacción plena en el compuesto, por consiguiente existen sólo dos caminos: que las autoridades determinen las acciones a seguir o que alguien ceda para que los demás avancen.

Al igual que ha ocurrido cuando se registran confrontaciones financieras entre los países más poderosos, hoy los más débiles deben soportar la embestida por largo tiempo y que en el caso de México se presenta inconsistencias económicas que afectan más a los que ganan menos, en virtud de que el costo de la canasta básica aumenta paulatinamente.

El problema radica en que el salario permanece inmóvil durante todo el año, por lo que aún cuando el Banco de México insista que existe control de la inflación en la vida real se percibe lo contrario. Basta hacer un ejercicio de lo más simple, pregúntele a cualquier ama de hogar cuánto costaba en enero los artículos comunes que adquiere en la tienda de la esquina o en el supermercado y cuál es su costo en este mes y sabrá con precisión el incremento que hay.

En declaraciones separadas los líderes empresariales coinciden que no están dispuestos a sacrificar ganancias. El presidente estatal de la Coparmex, Francisco Ruiz López, señaló que por encarecimiento del dólar en lo que va del año, el precio de algunos insumos representa ya el 40% de aumento, lo que impacta en el ingreso de las personas “pues seguimos ganando el mismo salario, y eventualmente los empresarios tenemos que elevar precios para que no afecte más a las empresas”.

Reconoció que “muchos negocios ya están reetiquetando sus productos, incluso, no sólo de la canasta básica, sino en artículos de lujo y ello es preocupante para todos los sectores, pues la economía parece perder el rumbo”. (El Heraldo, 25/08/2015).

Dos días después, en este mismo Diario, el ex presidente de la Cámara de Comercio, Salomón Gutiérrez Mayorga, estableció que sería “un grave retroceso para el país que regresara el esquema de control de precios, pues la economía se ha globalizado y muchos de los insumos se importan, por lo tanto los productos están expuestos a la demanda del mercado”.

Propone que en todo caso el gobierno controle los servicios que ofrece como autopistas “y otros”, para de esta manera dejar que el libre mercado llegue a estabilizarse, de igual manera consideró que muchos de los servicios requieren de artículos de importación, por lo que al subir el valor del dólar ante el peso tienen un costo más elevado. “Una situación real es, por ejemplo, en el sector transporte, se necesitan refacciones y ahí sí nos afecta, otros ejemplos son los insumos de la industria textil, química y muchos de la materia prima, y en ese sentido es difícil que se mantenga un control de precios”.

Gutiérrez reiteró que los productos se sujetan al mercado y en ese sentido se van adquiriendo, “y por ello no se puede culpar al comerciante del aumento de los precios”, se debe entender que México está inmerso en un mundo globalizado por lo que “tenemos que aguantar el libre mercado, donde el precio está sujeto a la demanda”.

Los únicos que están calladitos – seguramente porque así conviene a sus intereses -, son los líderes sindicales, que prefieren ver pasar la vorágine económica. Ni por equivocación plantean algunas medidas que frene la carrera alcista y menos van a exigir una mejoría salarial.

De todos los sectores relacionados con esta situación el más indefenso es el de las familias, ya que su ingreso no es elástico, por lo que con la misma retribución deben pagar más caro los productos indispensables, viéndose obligadas a reducir las compras y por ende que sea menor los alimentos que hay en la mesa, pero vamos, que la culpa no es de los comerciantes sino es el precio que hay que pagar por estar en el “libre mercado”, quedando únicamente esperar a que vuelva la estabilización.

PRONÓSTICO ACIAGO

Aún no nace el niño y ya le auguran un mal porvenir, sería la definición de lo que señala el Partido de la Revolución Democrática (PRD) sobre la elección extraordinaria para diputados federales en el Distrito 01, al considerar que habrá ausentismo debido a que los ciudadanos están enfadados.

Al predecir lo que ocurrirá, el presidente del comité ejecutivo estatal, Emmanuel Sánchez Nájera, culpa de ello al PRI, en virtud que “por el error de una persona nos lleva al baile a todos los partidos políticos y ciudadanos”.

En lugar de buscar responsables debería mostrar algo de interés por esta nueva oportunidad que tiene y exhibir mayor atención por las siglas que representa, que trabaja por captar el ánimo colectivo. En los comicios del 7 de junio, correspondiente al Distrito 01, el PRD obtuvo 5,487 votos, del 107,066 que se emitieron.

Pocas veces los partidos tienen una segunda opción y si no la aprovechan es porque prefieren la comodidad de recibir lo que caiga de la mesa, en ese caso del Partido Acción Nacional que tiene como agregados a los perredistas.

Para ocultar su pequeñez electoral, Sánchez Nájera sostiene que es difícil ganar debido a que el PRI “es juez y parte”, sin embargo durante los 12 años que estuvo el PAN en el gobierno del Estado el PRD no salió de la mediocridad en que ha estado desde sus orígenes, hace 26 años.

¡QUÉ ENVIDIA!

Sí, se siente algo de excitación cuando bien pudo Aguascalientes haber sido la primera ciudad en dilucidar el tema de los túneles o galerías que pasan por varias partes de la ciudad capital y que no se pudo por falta de interés de las autoridades civiles.

A través de este Diario se publicó en 1988 y 1989 una serie de reportajes, entrevistas y comentarios sobre este tema, que para los altos niveles no pasaba de ser algo anecdótico, por lo que cada vez que se planteaba hacer un estudio más a fondo se topaba con la indiferencia.

Pues bien, algo similar ocurría en otras partes del país y que finalmente encontró eco a fines del mes pasado con el descubrimiento de los pasadizos en pleno corazón de la ciudad de Guadalajara, utilizados para conducir agua. El periódico Mural publicó el 2 de septiembre que en las excavaciones de la Línea 3, “quedaron expuestas dos líneas de túneles, una ubicada cerca de El Santuario y otra en la Catedral”. El reportero Alejandro Alvarado precisa que los túneles conducían el líquido a cajas de agua o fuentes. Pasaban por el Hospicio Cabañas, ex Convento del Carmen y El Atrio De los Ángeles, entre otros sitios. De hecho aún quedan vestigios, como el pozo que se ubica en el Jardín del Tanque, en Las Nueve Esquinas”.

De manera coincidente el periódico El Universal dio a conocer en la edición del 2 de septiembre: “La leyenda urbana se hizo realidad. Los túneles subterráneos existen en la ciudad de Puebla”, pero no sólo eso sino que lo hizo acompañar de fotografías que muestran el excelente estado en que se encuentran a pesar que se calcula que tienen una antigüedad de 300, 400 o 500 años, encontrados en octubre de 2014. Es una red de galerías que atraviesa el Centro Histórico y que van a dar hasta los fuertes de Guadalupe y Loreto, que fueron edificaciones militares donde ocurrió la batalla del 5 de Mayo contra el ejército francés.

Tienen una altura de 7 metros y tres y medio de ancho, construidas con estructura de piedra, que a pesar de la humedad reinante han resistido los siglos en tan buen estado que el personal que se ha encargado de hacer la catalogación los recorre sin ningún problema. En base a lo que se ha encontrado se pretende determinar cuándo fueron construidos y así tener un informe puntual.

Ha sido tal el entusiasmo que ha despertado en Puebla que el presidente municipal, Tony Gali, destinó 5 millones de pesos para la rehabilitación y dispuso que la Gerencia del Centro Histórico y Patrimonio Cultural se encargue de los trabajos y se tenga un Museo Subterráneo. Considera que para octubre o noviembre del presente año se abran al público.

Ojalá que algo similar pueda hacerse en Aguascalientes, una vez que ha quedado fundado que no son leyendas sino una verdad incontrovertible y que hoy el ayuntamiento de Puebla lo rescata, como seguramente ocurrirá en Guadalajara.