Urge restaurar y fortalecer los mismos cimientos de toda sociedad: la Familia, célula primaria y vital; la Educación, motor de desarrollo y de superación; la Política, promotora y defensora del bien común. Una tarea que exige a la sociedad diseñar y proponer pronto un proyecto a corto, mediano y a largo plazo.
Alentemos las voces y acciones de padres de familia y de diferentes sectores que exigen la solución de fondo: defender la vida y la familia natural, una educación de calidad.
Es fundamental impulsar la conciencia ciudadana y comenzar ya con la nueva generación de niños.
El obispo José María de la Torre Martín reiteró que en la familia se inicia la vida, se aprende a satisfacer las necesidades fundamentales con cariño: alimento, vestido; allí se aprende a hablar, a caminar, a relacionarse y complementarse con respeto y aprecio entre diferentes sexos y edades; así se forja la identidad y el sentido de pertenencia.
Desde la familia se estimula la proyección responsable fuera del hogar a través del estudio y aprendizaje de un oficio o profesión; ninguna institución ni gobierno hace lo que la familia realiza desde el hogar en bien de la vida, de personas concretas y de la sociedad. El futuro de la sociedad se fragua en el matrimonio y la familia natural; sin familia no hay futuro para la humanidad.
Indicó que hay que cultivar otras formas de manifestarnos y de exigir derechos: sin ofensas ni violencia, con respeto, que aporten a la verdad, a la unidad y al bien común. Es el esfuerzo de la Marcha por la Familia de ayer, aquí y en muchas ciudades del país y el 24 en la ciudad de México, es una iniciativa ciudadana convocada y encabezada por el Frente Nacional de la Familia para expresar la importancia de la familia y su rica aportación a la vida, a la convivencia pacífica y al desarrollo integral de la sociedad.
Agregó que como Iglesia, desde nuestra misión, siempre apoyaremos lo que abone a la vida, a la verdad, a la unidad y al bien común.
Septiembre es el mes de la patria, es oportuno rescatar y avivar con obras el respeto y amor a la patria; y ante todo, defender a la familia natural, que es el cimiento de nuestro futuro.
El Pastor agradeció a católicos y laicos que participaron en la marcha por la familia natural.