En las mujeres es mayor la incidencia de sufrir “Síndrome del corazón roto”, conocido como miocardiopatía de Takotsubo, a consecuencia de los cambios hormonales, niveles altos de estrés y depresión asociada con el fallecimiento o pérdida de la pareja. En la post menopausia es mayor el riesgo.
Este trastorno afecta el músculo del corazón y le provoca movimiento anormal e incontrolado, además de cambios en la microcirculación, que consiste en el movimiento de la sangre en el sistema vascular, explicó el cardiólogo del IMSS, Pavel García Salgado.
El síndrome ocurre de manera imprevista en pacientes de la tercera edad. Se manifiesta con dolor en el pecho y dificultad para respirar, síntomas parecidos a los del infarto.
La paciente refiere que el dolor fue provocado por una situación emocional, inicia en el pecho y se extiende hacia el brazo izquierdo, por lo que se realiza un electrocardiograma y de acuerdo con el resultado, se define o descarta un cuadro de cardiopatía isquémica.
En el IMSS se brinda tratamiento para el “Síndrome del corazón roto” mediante manejo de trombolíticos, que consiste en el uso de fármacos para romper o disolver los coágulos de sangre, dentro de las seis horas siguientes al inicio del dolor.
Se trata médicamente igual que un infarto agudo de miocardio: la paciente es hospitalizada para vigilarla y evitar complicaciones, se hace un electrocardiograma, además de valoración de enzimas cardiacas y ecocardiograma, se va estabilizando y clasificando hasta llegar al cateterismo para verificar el estado de las arterias.
Enseguida se inicia el tratamiento antiisquémico, con vaso-dilatadores coronarios; también se realiza un estudio de medicina nuclear para corroborar la función de la microcirculación. Posteriormente, pasan a rehabilitación cardiaca durante dos meses, con bicicleta fija o caminadora, para que mejoren su condición médica y cardiológica, de manera que retomen sus actividades.
Este síndrome puede prevenirse, principalmente al evitar factores de riesgo cardiovasculares como el tabaquismo, cuidar los estados de ánimo (depresión), mantener una alimentación baja en grasas de origen animal y cuidarse en caso de obesidad y sobrepeso.