Fanático de la fiesta brava, admirador de los Rieleros de Aguascalientes y lector asiduo de El Heraldo, el Profesor J. Cruz Rodríguez García encabeza con sus 14 hijos, 39 nietos, 48 bisnietos y 12 tataranietos cinco generaciones, y al cumplir sus primeros cien años de vida, protagonizó un enorme festejo, organizado por su descendencia.
En San José de Gracia, la tierra que lo vio nacer, es reconocido por ser el último sobreviviente del antiguo pueblo, luego de quedar sumergido en las aguas de la presa “Plutarco Elías Calles”, siendo testigo de su construcción de principio a fin.
Ha sobrevivido a la Revolución Cristera y vio resurgir el nuevo municipio, hoy considerado Pueblo Mágico. Su trabajo como maestro lo ha convertido en artífice e inspiración para los jóvenes con inquietudes enfocadas a la docencia. Creó y consolidó diversos proyectos para que aquella cabecera municipal lograra prosperar en todos los sentidos.
Por tal motivo, fue que en honor a este ejemplo de vida se llevó a cabo una ceremonia eucarística en la parroquia del Sagrario (Conventito), a donde acudieron sus herederos: Angelina, Adela, José Luis, Petro, Elena, Chelo, Chava, Rosy, Lalo, Magda, Alicia, Alejandra y Aureliana, y todo su linaje que abarrotó los lugares de la casa de Dios.
El vicario de la diócesis, Raúl Sosa Palos, encabezó la santa misa y durante su homilía destacó los logros que a lo largo de cien años, han hecho de él un gran ejemplo de vida plena. Pidió a los presentes unirse a las oraciones y al agradecimiento al Padre Celestial, para que guarde por muchos años más a don J. Cruz y continúe colmando de bendiciones a él y a toda su familia.
Más tarde, sostuvieron un encuentro en el salón Misión de San Antonio, para brindar por la vida del Profesor y manifestarle su profundo cariño y la satisfacción de formar parte de su numerosa y amorosa familia.

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