Rolando Herrera
Agencia Reforma

El precandidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, desbancó a los políticos mexicanos y este año, una figura suya de dos metros y medio de altura, ardió durante la tradicional quema de “Judas” que se realiza en la Colonia Merced Balbuena.
Felipe Linares, quien desde hace casi 60 años fabrica los monigotes de cartón, engrudo y pintura vinílica, dijo que eligió a Trump por la declaraciones racistas que ha hecho contra los mexicanos durante su campaña en pos de la nominación de su partido.
“Ya ve que habla mal de los migrantes, de los mexicanos, y pues no está bien. Está bien que está loco pero en su país, no aquí, que no se meta. Es como una protesta, está haciendo su candidatura allá, pero que no nos meta a nosotros”, dijo el artesano.
La costumbre de hacer efigies de políticos en lugar de los diablos con lo que mayormente se representa a Judas, explicó, comenzó a finales de los cincuenta, cuando su papá, Pedro Linares, fabricó por pedido un monigote del Presidente Adolfo Ruiz Cortines, el cual no llegó a ser quemado porque fue incautado por la Policía.
“Una vez hizo a Ruiz Cortines, lo tenía allá afuera (de su casa), y llegaron los agentes, porque antes eran los judiciales y: ‘A ver, ¿por qué hizo ese?’ ‘Me lo encargaron’. ‘No, no que me lo encargaron llévenselo'”, recordó Linares que le ocurrió a su padre.
Las figuras políticas más famosas y que han tenido mayor demanda, dijo, han sido Carlos Salinas de Gortari, del que se popularizaron imágenes de él con cuerpo de rata y de vampiro; el ex jefe de la Policía capitalina, Arturo Durazo Moreno, el “Negro Durazo”; y la ex líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo.
Linares, quien tiene 79 años, ha fabricado cientos de judas durante seis décadas y en el caso de los que representan a los políticos, consideró, se vuelven una especie de imagen catártica de la gente ante la indignación que sienten por ciertos personajes.
“Con eso quitan su coraje, con hacer su retrato y quemarlo, como una protesta”, señaló.
A pesar de que esta tradición sigue viva, lamentó, cada vez son menos los “Judas” que se venden en el mercado, pues mientras que hace algunos año se vendían, entre los distintos artesanos, unos 3 mil monigotes, ahora no suman ni 100.