Se convirtió en hijo de Dios el pequeño Emilio Martínez Jiménez, al recibir las aguas del Río Jordán durante una ceremonia celebrada en el santuario de San Juan Pablo II.
Sus padres, en compañía de los padrinos del pequeño, acudieron al recinto para participar de la ceremonia en la que Emilio recibió la gracia del Espíritu Santo mediante el primero de los sacramentos.
El presbítero recreó el bautizo de Jesús introduciendo al pequeño en la pila bautismal y derramando sobre su frente el agua bendita en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Los presentes, entre ellos familiares y amigos más cercanos, participaron con el celebrante de las oraciones que en honor al pequeño se realizaron, con la finalidad de rogar a Dios lo colme de su gracia a lo largo de su vida.
Para celebrar tan importante acontecimiento, sus padres convocaron a una reunión familiar, para darle la bienvenida al pequeño y brindarle sus más sinceras felicitaciones y bendiciones.