Saúl Alejandro Flores

De nueva cuenta amables lectores, por tercera semana consecutiva recurro a notas periodísticas o entrevistas para este espacio, lo hago porque es no sólo relevante el contenido, sino la preocupación que debe motivar es grave. El viernes 22 de julio se publicó en este diario, una entrevista realizada a Carlos Alberto Moreno Frías, quien se desempeña como Subdelegado de Recaudación y Fiscalización de Conagua, la  nota refiere acerca de que: “Las empresas del sector automotriz abarcan la mayor demanda de agua potable por parte de la industria asentada en Aguascalientes, con un volumen de 10 mil millones de litros anuales, que se extraen de 96 pozos autorizados por la delegación federal de la Comisión Nacional del Agua (Conagua)”.

Es importante precisar lectores, que incluso el entrevistado aseveró que lo anterior no significa que se hayan perforado nuevos pozos por el simple hecho de “que no hay autorización de nuevos títulos de concesión para la extracción con fines industriales, de ahí que las nuevas empresas deben utilizar agua de pozos ya autorizados a otros concesionarios”. “En el caso de la operación de Nissan II, la compañía debió buscar a titulares de pozos para abastecerse de este recurso, debido a que la Conagua no ha liberado más títulos de concesión para fines industriales”. “…buena parte del agua autorizada para uso industrial se concentra de forma general entre las empresas que operan al interior de diversos parques industriales, y finalmente aquellas que cuentan con pozo propio”.

A modo complementario haré mención que el entrevistado desempeña una función recaudatoria por lo tanto, el contenido de la entrevista abundará hacia la vertiente de recaudación y adeudos: “…la mayoría de los títulos de concesión de los pozos de uso industrial, están al corriente en su operación y pago de derechos, con la excepción de tres casos que tienen adeudos millonarios, encontrándose que una tiene un rezago de diez años, que suma un monto pendiente de 10 millones de pesos”.

Cierto que ello importa porque las finanzas del agua es uno de los puntos más frágiles en la administración y gestión del agua, además de preocupante porque la recaudación lograda es insuficiente para emprender proyectos necesarios e impostergables, en una brecha que crece cada día más y afecta el rubro de la sustentabilidad del recurso y se convierte en un terreno fértil para los impactos negativos del llamado cambio climático.

Pero ahora, partiendo de dicha nota, es imposible no detenerse en pensar lo grave que implica el volumen que se ocupa en dicha industria, permítanme hacer unas precisiones: En promedio fabricar un automóvil requiere 400,000 litros de agua considerando todos sus materiales y el proceso de manufactura, otros nos hablan de 148,000 litros, cierto, dependiendo de los procesos empleados. Lo anterior, se puede traducir esta última en 14.8 metros cúbicos casi un promedio de consumo doméstico mensual y si se habla de una meta de 172,000 vehículos al año, estaríamos hablando de 172,000 viviendas, ahora según el censo 2010 en Aguascalientes hay 289,4444. Estaríamos hablando de un consumo de agua de 2´545,600. Ahora también hay que pensar cuando se habló del automóvil que permitió llegar a la meta de 4 millones, ello implicó que hasta ese momento se habían dispuesto de 59´200,000 metros cúbicos de agua, décima parte de lo se extrae al año.

Debemos considerar que según informe de COTAS se extraen 541 millones de metros cúbicos al año del acuífero, se sabe del déficitde 248 mm3, y que la recarga anual  es de 293 mm3.

Estos números nos permitirían comenzar a imaginar el volumen de consumo, así como del movimiento de los números tradicionalmente mencionados, porque en promedio se habla de poco más del 10 por ciento en el uso industrial, sin embargo, el consumo de agua para procesos de la pujante industria automotriz en Aguascalientes, es inevitable que mueve cifras, lo que inevitablemente estimula el definir  y tener la claridad sobre la importanciapor determinar y plasmar desde los instrumentos de planeación y programación hídrica, es decir los programas hídricos, así como en las vertientes que debe tomar la política hídrica local, o mejor dicho implementar una política hídrica que no pierda de vista este aspecto.

Pero aún más, hay algo que parece desapercibido cuando hablamos de los problemas de agua en Aguascalientes, en donde mediáticamente la primera imagen que se nos viene es el tema de la concesionaria, las tarifas y el conflicto que ha sido manoseado al extremo de perderse la objetividad. Luego viene el uso agrícola que aparece como el mayor de los males, pero en la industria poco nos detenemos, tradicionalmente se ha pensado en los centro de manufactura, pero el sector automotriz definitivamente causa impacto y a esto se suma un sector poco citado como analizado, es decir la minería, que está visto y lo maneja el gobierno federal por ser de la competencia de dichas autoridades; pero amables lectores, se han puesto a pensar en el consumo que no queda muy claro, de cuáles son los impactos en el ambiente y en el agua residual procedente de dicho giro, si es tratada o no, y si los métodos que se usan son los adecuados, preocupante también es que se llegue a implementar el fracking. Cito la minería porque aquí en territorio estatal está la mina más importante de plata a nivel nacional, y que suele olvidarse en citas, discusiones, comentarios y preocupaciones. Así que gentiles lectores, aquí se tiene un punto que debe ser abordado desde una visión integral, si se pretende implementar una política hídrica auténtica, que no riña con el desarrollo económico, ni social, permitiendo por otro lado, asumir una postura y política contundente para que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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