Fernando López Gutiérrez

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@ferlog14

La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la Seguridad Pública (ENVIPE) es una de las fuentes de información en materia de delitos de mayor relevancia en México. Debido al reducido porcentaje de denuncias que se realizan en nuestro país, los resultados que se obtienen de la ENVIPE son insumos fundamentales para que los especialistas y la sociedad en general conozcan sobre las condiciones en materia de seguridad a nivel nacional, por entidad federativa y por zona metropolitana. La continuidad que la realización de la ENVIPE ha tenido desde su primera edición en el año 2011 permite identificar las variaciones y los avances logrados en los temas que en ella se consideran.

El pasado 27 de septiembre, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer los resultados de la ENVIPE 2016, la cual provee información respecto al año 2015. Los datos presentados son poco alentadores y muestran que los logros de las políticas y acciones implementadas por la presente administración son limitados. Un primer aspecto que resulta preocupante es el porcentaje de delitos no denunciados o que no tuvieron como respuesta una averiguación previa. En el año 2010, el porcentaje en dicho rubro fue del 92 por ciento, mientras que para el 2015 alcanzó el 93.7 por ciento.

De acuerdo a la ENVIPE 2016, las causas principales de que en México las víctimas no denuncien se relacionan con los cuestionamientos al desempeño de las autoridades, ya sea al considerar a la denuncia como una actividad que no tendrá consecuencias o al expresarse desconfianza en las autoridades. Lo anterior muestra la urgente necesidad de un cambio de tipo institucional que devuelva la confianza a las personas sobre el desempeño de las dependencias de seguridad y justicia, pero que se observa poco factible si seguimos en la ruta que se ha tomado durante los últimos años.

Otro dato de gran relevancia es la tasa de víctimas por delito, la cual presentó su cifra más elevada de los últimos cinco años durante el 2015. A pesar de que, como lo muestra la misma ENVIPE, la principal preocupación de la ciudadanía durante los últimos años han sido la inseguridad y la delincuencia, no se han llevado a cabo las acciones necesarias para que las víctimas de delitos disminuyan. Aunque el número de delitos se ha ido reduciendo durante el presente sexenio, la cantidad de personas afectadas por éstos sigue creciendo. Durante 2012 —último año atribuible a Felipe Calderón— el número de víctimas del delito fue de 21.6 millones y para 2015 alcanzó la cifra de 23.3 millones.

La percepción de inseguridad a nivel nacional disminuyó respecto a los dos años anteriores, pero se sigue manteniendo muy por encima de la cifra que se observó en 2012. Si bien el gobierno de Enrique Peña Nieto se ha esforzado por que el tema de la inseguridad no sea sobre expuesto por los medios, los efectos de sus acciones no han sido suficientemente sólidos y la ENVIPE 2016 muestra que el 75.3 por ciento de la población siente que el país es inseguro.

La información de la ENVIPE 2016 indica que México no ha salido de la difícil situación de inseguridad que experimenta desde el sexenio anterior. Aunque la presencia del tema en la agenda pública es menos intensa resulta imposible ocultar las preocupaciones que genera en nuestra población y es crucial que se tomen medidas al respecto. Más allá de los números, hablamos de personas, familias y comunidades enteras que sufren día con día los estragos de la violencia y no encuentran el apoyo de las autoridades. No podemos ser insensibles a su situación y es necesario insistir en la urgencia de que el tema sea tratado con seriedad, compromiso y prioridad en la agenda gubernamental.