Analine Cedillo Agencia Reforma

LIVERMORE, EU.- De visita por San Francisco, al menos por un día, se antoja salir de la ciudad y entregarse a los placeres del vino que se produce en el vecino Livermore Valley.
Es cierto, en California, el Valle de Napa goza de mucha más popularidad entre los enoturistas, pero es justo este detalle el que hace sentir a quien llega aquí como si descubriera un magnífico secreto.
El terruño rocoso de esta región -situada a una hora de San Francisco- regala uvas de alta calidad. Con ellas se producen tintos, blancos, rosados y espumosos que maridan muy bien con una mañana de compras en San Francisco Premium Outlets, el complejo de tiendas de este tipo más grande de la costa oeste de Estados Unidos y que está a unos minutos de los viñedos.
Tal es la relevancia de esta Área Vitivinícola Americana (AVA), que entre los aparadores de las tiendas de lujo: Dsquared2, Prada, Gucci, Bally, Jimmy Choo, o Ted Baker, destaca el colorido mural del artista John Osgood, con el cual se rinde homenaje al paisaje y al vino.
Actualmente, la zona está conformada por alrededor de 50 bodegas. Algunas son de las más antiguas del estado y a ellas se les debe la introducción de diversos tipos de uvas provenientes de Europa, entre éstas la Sauvignon Blanc, traída de la región de Burdeos, en Francia.
Antes de la Prohibición (entre 1920 y 1933), cuando se vetó la producción, importación, venta y distribución de bebidas alcohólicas en Estados Unidos, en Livermore había más de 60 casas productoras.
“La historia de la región se remonta a más de 130 años y sigue creciendo”, cuenta Chris Chandler, directora ejecutiva de Livermore Valley Winegrowers Association, “pero tuvimos la prohibición en Estados Unidos que devastó a la industria del vino”.
Al valle le ha tomado casi 100 años recuperarse, dice Jim, enólogo en Concannon Vineyard, que junto con la bodega Wente, fueron las únicas que sobrevivieron a la ley seca gracias a que producían vino para la Iglesia católica.
Hoy en día, la mayoría de las vinícolas están abiertas al turismo, desde las pequeñas y orgánicas como Retzlaff Vineyards, hasta las históricas, como Wente, que en 1912 trajo a este país la uva Chardonnay, procedente de Francia, y que presume (al igual que Concannon en Livermore Valley) ser la más vieja del país en constante operación.
Entre las actividades turísticas que proponen están recorridos guiados, catas, degustaciones en sus restaurantes y hasta conciertos.
Tras satisfacer uno que otro capricho y aprovechar las tentadoras ofertas de las tiendas de outlet, es hora de abordar el Livermore Wine Trolley, un vehículo motorizado con la apariencia de un antiguo tranvía, para llegar con todo el estilo al corazón de los viñedos.