La proliferación de universidades y escuelas de nivel técnico haría pensar que esta entidad es de las mejores en el sistema pedagógico nacional, lo que en cierta manera ayuda porque hay quienes realmente se preocupan porque su plan de estudios y la preparación en aulas y campo sea la correspondiente, pero hay otras que se aprovechan de esa corriente para navegar en mares tranquilos, a sabiendas que poco se investiga para comprobar si lo que ofrecen se apega a la verdad.
Mucho se ha alertado sobre las “escuelas patito”, que garantizan carreras profesionales y técnicas en un tiempo récord, pero carecen de instalaciones adecuadas, de maestros competentes y por lo mismo la enseñanza es deficiente y tampoco tienen lugares para prácticas, sin embargo extienden cartas de terminación de estudios, que de ninguna manera son títulos y tan no lo son que esos documentos no quedan registrados ante la Secretaría de Educación Pública.
También el mercado educativo registra las que ofertan carreras de la salud a “distancia”, como lo planteó ayer el presidente del Colegio de Médicos Cirujanos de Aguascalientes, Ismael Landín Miranda, que tiene que ser forzosamente presencial y no en teoría o mediante una computadora.
En la entrevista hizo hincapié que es una profesión donde se trabaja con la vida humana, por lo que los conocimientos deben transmitirse de manera personal y el 95% de los contenidos y programas tienen que ser prácticos, además que cumplan con los planes y programas y el perfil de los docentes sea el adecuado, siendo obligatorio que los lugares de prácticas sean los que se plantea en los programas.
Se tiene que combatir la simulación y evitar que siga presente, que a pesar de que no tienen sitios para prácticas ni laboratorios o éstos son insuficientes mantienen las acciones, que al carecer de la infraestructura se aprovechan de lo que tiene el Estado para llevar adelante sus labores. Para la matrícula esperan que pase la que lleva a cabo la Universidad Autónoma de Aguascalientes para destacar que tienen lugares disponibles e inclusive con becas, por lo que el interesado no paga inscripción y aporta sólo la mitad de la mensualidad, lo que no mencionan es que duplican el costo para luego dejarlo al 50%, con lo que padres de familia y alumnos tienen la creencia que obtienen un beneficio.
El Instituto de Educación de Aguascalientes establece que para expedir el Revoe (Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios de Educación Superior), en el caso de las instituciones que impartan planes y programas relacionados con el sector salud, deben ceñirse a lo dispuesto en la Guía para la Presentación de Planes y Programas de Estudio en el Área de Salud.
Asimismo, que se negará el Revoe si no tiene las instalaciones apropiadas para la carrera que ofrece, exigencia que se ha pasado por alto ya que no se puede estudiar medicina si no existe la subestructura respectiva, como tampoco se puede aprender vía internet para llevar a cabo una cirugía.
Es indudable que todas las licenciaturas son importantes, sin embargo las del sector salud reviste una categoría especial porque ahí está en juego la atención de las personas, consecuentemente se tiene que ser muy vigilante para evitar que prevalezca ese compromiso educativo y menos que planteen maestrías y doctorados.
Se tiene que defender y conservar la posición privilegiada que ocupa Aguascalientes en el ámbito de la salud, mediante una vigilancia permanente a todas las universidades para que se ajusten a los lineamientos que el mismo Revoe les marca.

CALLEJÓN SIN SALIDA

La proximidad del relevo sexenal acarrea nuevos compromisos, de que “ahora sí” habrá una mejora en el transporte urbano, incluso, que ya se tiene un plan de modernización que de resultado, sin embargo por décadas han llevado al baile a más de 300,000 usuarios que diariamente utilizan el servicio por lo que no esperan mayor cosa.
Hace un año el director de Tránsito y Movilidad del Municipio de Aguascalientes, José de Jesús Rodríguez Benavides, declaró que los autobuses urbanos y otras ramas, como los de transporte de personal, estaban obligados a colocar cinturones de seguridad para los pasajeros y el conductor, tal como lo exige la Ley de Vialidad (El Heraldo, 05/09/2015).
Sostuvo que para protección de los usuarios es fundamental que en la renovación de las unidades tenga el equipamiento respectivo y en caso de que por cuestiones de fabricación no cuentan con los cinturones los propietarios deberán adaptárselos, como una medida de seguridad, toda vez que cuando frenan bruscamente se proyectan los viajeros, sufriendo lesiones que en algunos casos lleva a la exclusión y hasta la muerte.
El funcionario dijo entonces que el tema ya se trató con las autoridades correspondientes, sin especificar con cuáles, al ser obligado por la Ley de Vialidad, que tanto el conductor como los pasajeros vayan protegidos, mandato que deben cumplir urbaneros, taxistas, de combis, de personal y de otras modalidades de transporte público.
En teoría está todo a modo, la cuestión radica en que nadie obedece, ni siquiera los taxistas que son a los únicos que periódicamente multan por no llevar puesto el citado cinturón, pero tratándose de los urbanos, combis y de personal todo está igual.
En los tres meses que restan para que concluya esta administración municipal, es muy difícil que el titular de Tránsito cumpla ese propósito, por lo que ya vendrá su relevo con el mismo cuento, y otro, y el que siga y así sucesivamente.
La falta de cinturón en los asientos es sólo un accesorio que nunca han tenido las unidades, pero la inconformidad de los usuarios por la atención que reciben es ancestral sin que alguna autoridad, llámese estatal o municipal, se preocupe por dar una respuesta. Es tal el poder de los camioneros que se pasan por el arco del triunfo las órdenes, sugerencias, vigilancia e intervención de quienes están obligados a hacerlo.
La legislación podrá definir disposiciones y criterios y la autoridad amenazará con hacerlos cumplir, pero la última palabra la tienen los concesionarios y a ver quien se pone con ellos.

TARDÍA REACCIÓN

Al igual que se ha hecho en varias ocasiones, el delegado de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Gregorio Macías Moreno, alertó que alrededor de 14 mil trabajadores que laboran en empresas de Aguascalientes carecen de Seguro Social, cifra que puede agrandar si se da una vuelta por los tianguis, cervecerías, bares, pequeños restaurantes, peluquerías, estéticas, aseadores y reparación de calzado, etc. En su descargo declaró que hay un “barrido” de inspectores de la propia dependencia, lo mismo que del IMSS y el Servicio de Administración Tributaria (SAT), que combaten la informalidad. En las conocidas como “outsourcing” está la mata y de lo que los líderes sindicales saben pero que por alguna razón permiten que el trabajador esté en el limbo, ya que el dueño de la empresa no es su patrón sino la firma que se encarga de la nómina y ésta aduce que su única labor es pagar los salarios, por lo que se desentiende de las obligaciones laborales, de ahí que un número indeterminado carece de Seguro y no tiene acceso al Infonavit ni al Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR), por lo que en cualquier momento lo dejan cesante y sin ningún derecho laboral y económico. Eso es lo que deberían vigilar las citadas dependencias y organismos, en lugar de hacer denuncias públicas, que a los empresarios les hacen lo que el viento a Juárez.