A estas alturas ya se han detectado las peticiones, preocupaciones y reclamaciones de hombres y mujeres de todas las edades, por lo que candidatas y candidatos al gobierno del estado pueden empezar a clasificarlas e ir delineado el plan sexenal.

El proceso electoral en marcha puede ser el parteaguas político-administrativo, si le dan la máxima validez a los planteamientos ciudadanos, y de hacerlo rompería el modelo tradicional, el cual dispone que los programas gubernamentales salgan de un grupo de expertos, cuando debería atenderse en primera instancia lo que ordena la sociedad.

Son múltiples los asuntos que se han planteado en casi cinco semanas de campaña y de ellos el que mayor inquietud despierta en centros urbanos y comunidades rurales es el clima de inseguridad, al grado que hay lugares donde después de las 9 o 10 de la noche pocos se aventuran a estar en la vía pública. Los asaltos a casa habitación, comercios, empresas y peatones es algo tan común que ya dejó de sorprender, lo que en sí es una actitud riesgosa porque se toma como normal, cuando es todo lo contrario, de ahí la exigencia a los aspirantes para que quien quede al frente del gobierno destine los recursos necesarios que permitan recuperar la confianza en la vida individual y colectiva.

Se requiere dirigir el máximo interés a este problema para encontrar la solución que demandan las circunstancias, que vaya más allá de comprar más patrullas e incrementar el número de policías. Hace falta tener una policía científica que supla el uso de la fuerza, y contar con vigilancia y monitoreo computarizado las 24 horas del día, de manera que se actúe con rapidez ante un hecho anormal.

El segundo aspecto que más se ha escuchado es el de los salarios bajos y que exista diversificación de opciones, principalmente para los egresados de carreras profesionales y técnicas. También el desempleo ocupa parte de la queja, toda vez que hay miles de personas que no pueden incorporarse al mercado del trabajo, principalmente quienes tienen el nivel básico o poco tiempo de haber terminado sus estudios.

Aún cuando se dice que en Aguascalientes el nivel de pobreza es mínimo, miles de familias están en esa condición y de acuerdo a lo expresado en los recorridos, los postulantes han conocido historias de quienes están en la indigencia, a los que se debe rescatar para bien propio y de la sociedad.

Lo anterior va aparejado con la situación económica que padecen quienes no tienen trabajo, pero de igual forma los que tienen un ingreso de sobrevivencia, por lo que ahí está otro reto que se debe tener en cuenta, toda vez que la insuficiencia de dinero genera conflictos intrafamiliares, desunión entre la pareja y que los hijos tomen caminos equivocados, con el consecuente crecimiento del pandillerismo, drogadicción, delincuencia y terror social.

Para contrarrestar ese tipo de situaciones han propuesto que se creen programas culturales, deportivos y recreativos en los que participen niños, jóvenes y adultos, al mismo tiempo que se creen espacios para enseñar oficios y que estén en las mismas colonias y comunidades rurales, porque hacerlo en un lugar específico sólo beneficia a una parte mínima, para ello proponen aprovechar los planteles educativos, que tienen varias horas sin uso y bien pueden emplearse para ese fin.

Aunque no es de su competencia directa, los pretendientes a gobernar el estado reciben solicitudes de obras y servicios públicos, ya que hay muchos casos con calles que tienen años sin pavimento o sin banquetas, con un alumbrado deficiente y un servicio de agua limitado, lo que deberán hacer del conocimiento de quienes van tras las alcaldías.

Lo puntualizado sintetiza las principales inquietudes de los aguascalentenses, sin olvidar la exigencia que una vez en el poder actúen con la misma naturalidad y entusiasmo que hoy demuestran en la campaña, porque una vez que están en la silla se vuelven inaccesibles para el común de los mortales, por lo que difícilmente se les puede recordar los compromisos que asumieron, de ahí que piden regresar a la política de “puertas abiertas”, en que cualquier ciudadano podía expresarle al gobernador sus puntos de vista.

EL PODER DE LA MUJER

Puede haber múltiples explicaciones sobre las razones que hay para que elección tras elección sea mayor el porcentaje de mujeres empadronadas, pero lo cierto es que en teoría permitiría esperar que fueran ellas las que definieran el rumbo de los comicios, sin embargo históricamente junto con los hombres se abstienen de hacerlo casi la mitad de quienes deben ir a las urnas, con lo que dejan que otros decidan quiénes deben gobernar el estado y los municipios.

Para el próximo 5 de junio están convocados 893,637 ciudadanos, de los cuales 52% son mujeres y 48% hombres, por consiguiente si ellas acuden harán una elección sin precedente, al sumar su voto con el varonil. Esta vez la mitad de las candidaturas a diputados y presidente municipal son de mujeres y para el gobierno del estado es primera ocasión que sean dos, consecuentemente hay argumentos más que suficientes para que dediquen un poco de su tiempo el primer domingo de junio.

Tener en las boletas a un número tan importante es resultado de una lucha que se remonta internacionalmente al Siglo XVII y en México a principios del Siglo XX, que derivó que en 1948 la Organización de la Naciones Unidas (ONU) aprobara la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En el artículo 21 señala: “Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos. Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas del país. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público, esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto y otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto”.

Esto hizo que resurgiera con mayor ímpetu el interés de la mujer mexicana en estar en igualdad de condiciones políticas que el hombre, por lo que en la campaña a la Presidencia de la República, las mujeres priístas emplazaron al candidato Adolfo Ruiz Cortines a que hiciera propia esta demanda. Al asumir el cargo el uno de diciembre de 1952 declaró: “Promuevo ante Vuestra Soberanía las reformas legales pertinentes para que la mujer disfrute de los mismos derechos políticos que el hombre”, lo que tomó tanta fuerza que en 1955 la profesora María del Socorro Blanc Ruiz se convirtió en presidenta municipal interina de San Luis Potosí, y posteriormente la profesora Griselda Álvarez Ponce de León fue, en el estado de Colima, la primera gobernadora en México, de 1979 a 1985.

En Aguascalientes María del Carmen Martín del Campo Ramírez fue la primera presidenta municipal, de 1957 a 1959, luego vendría María Alicia de la Rosa López (1991-1992), en sustitución del alcalde constitucional Armando Romero Rosales, y finalmente Lorena Martínez Rodríguez, de 2011 a 2013.

Es el camino que han tenido que recorrer las mujeres a nivel mundial, nacional y local para alcanzar el reconocimiento político que les corresponde, por lo que hoy sólo falta que ese 52% de convocadas se hagan presentes en las mesas de votación.