Analine Cedillo
Agencia Reforma

JALPAN DE SERRA, Querétaro 30-Ju .- Parece que para llegar al corazón de la Sierra Gorda, el viajero debe ganarse ese derecho.
El camino para disfrutar de este edén serrano, situado al norte del Estado, está lleno de curvas. Unas más cerradas que otras, casi todas exigen la pericia de los conductores y provocan tremendos mareos en la mayoría de los viajeros.
Que lo anterior no desanime a nadie. La naturaleza que rodea esta región, decretada en 1997 Reserva de la Biosfera por el Gobierno federal, es motivo suficiente para practicar turismo carretero.
A medida que se avanza hacia Jalpan de Serra, epicentro de esta sierra, el panorama se transforma.
Primero se contemplan cactus, matorrales y cerros pedregosos. Luego, aparece un entorno verde y lleno de árboles. Incluso, un calorcito húmedo se cuela a través de las ventanas del auto.
La reserva de la Sierra Gorda es, de acuerdo con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, la más diversa en ecosistemas del País. Esta riqueza también le ha valido para formar parte, desde 2003, de la Red Mundial de Reservas de la Biosfera de la UNESCO.
Un amplio catálogo ecoturístico seduce a los amantes de la naturaleza. Dentro de sus 383 mil 567 hectáreas de extensión es posible practicar senderismo, ya sea hacia el Cerro de la Media Luna, o bien, dentro de cuevas. También hay oportunidad de obtener una panorámica desde el Mirador Cuatro Palos o refrescarse en la cascada de El Chuveje, con una caída de casi 30 metros de altura.
Además de las diversas postales que se capturan en el trayecto y de las alternativas de ecoaventura, el principal imán que atrae a los viajeros hasta las entrañas de esta zona es conocer las cinco misiones franciscanas que forman parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO: Santiago de Jalpan, San Miguel Concá, San Francisco del Valle de Tilaco, Nuestra Señora de la Luz de Tancoyol y Santa María de las Aguas de Landa.
Luego de tres horas y media en ruta desde la ciudad de Querétaro se llega al Pueblo Mágico de Jalpan de Serra, punto de partida para más experiencias.
Al estar de pie, frente a la Misión de Santiago de Jalpan -construida entre 1751 y 1758- y observar sus detalles del barroco-mestizo, tanto la fatiga como el cansacio se disipan.
Antes de ir a descansar, al viajero le queda claro que el recorrido que serpentea por la Sierra Gorda es parte trascendental de este destino, con cerros, curvas y hasta náuseas incluidas.