Encomienda a Dios su felicidad

Para recibir la bendición de Dios, Adolfo Enríquez y Lizbeth González arribaron al templo de las Tres Ave Marías, con gran ilusión de convertirse en marido y mujer.
Al lugar fueron acompañados por sus papás y padrinos de boda, quienes orgullosos presentaron a los contrayentes para que les fuera impuesto el sagrado sacramento.
Visiblemente felices, la pareja de enamorados tomaron sus manos apenas llegaron al altar, donde el presbítero que ofició su ceremonia, se congratuló de unir a tan hermosa pareja.
A ella ofreció su homilía para felicitarlos por conformar una familia católica más y les dio por supuesto la bendición santa. El momento más emotivo de la ceremonia fue cuando al mirarse a los ojos Adolfo y Lizbeth, conteniendo los sentimientos de alegría, pronunciaron sus votos de amor eterno y fidelidad inquebrantable. En sus manos colocaron uno al otro las argollas benditas y compartieron de igual manera las arras y luego de haberles impuesto el lazo como símbolo de unidad, se postraron ante el creador para agradecerle el haberlos fusionado en una sola alma y un solo corazón por el resto de sus vidas.
Con el aplauso de los presentes a su misa, los esposos se reunieron en un salón ornamentado especialmente para celebrar el día más importante de sus vidas.

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