Por Alejandro Hernández R.
Fotos: Enrique de Santiago S.

Sin tener antecedentes o información de alguna otra encerrona de un novillero en el Coso San Marcos, en la época contemporánea, ayer el acalitano Leo Valadez, en solitario mató los seis novillos de lo ordinario más un sobrero, como regalo, cortando sólo la oreja del cuarto, mientras el obsequio se le fue vivo, en una tarde aciaga, donde principalmente, la espada le jugó una mala pasada.
Gran expectación levantó esta Novillada de Calaveras, por la gran temporada de Valadez en el viejo mundo, y más por la brillantísima forma de concluirla, con seis puertas grandes, conquistadas consecutivamente, levantando comentarios muy positivos para él por parte de la prensa especializada.
Sin embargo, fue muy triste y lamentable el epílogo de ayer, luego de siete episodios, en los cuales, a no ser de la constancia del gran sitio que trae, el éxito que él y todo mundo esperábamos, brilló por su ausencia.
Se lidiaron siete novillos, abriendo plaza uno de Montecristo, fácil pero escaso de fuerza. El segundo fue de Los Encinos, con mucha clase por el pitón derecho, y débil. El tercero provino de Santa María de Jalpa, cien por ciento del encaste Domecq siendo un inválido. El cuarto de la misma procedencia del anterior, siendo soso y deslucido. El quinto fue de Teófilo Gómez, gordo y aplaudido al saltar al ruedo, recibiendo tres puyazos, acabando manseando. El sexto, fue de la ganadería zacatecana de Boquilla de Carmen, que cuando se le llevó templadamente, lució calidad. Y finalmente el de regalo, fue de la misma casa ganadera, atacó con genio al caballo y llegó al final con buen estilo.
Antes de soltarse al primero de la tarde, el público reclamó la presencia de Leo Valadez (de azul purísima y oro), a saludar a los medios, tributándole una gran ovación. Había muchas esperanzas en verlo triunfar, en una fecha de gran responsabilidad, en la que dejo ver una técnica bien aprendida y mejor aplicada, pero donde las circunstancias siempre las tuvo que ir remontando toda la tarde.
Sin bien dejó en el albero de la castiza plaza San Marcos, interesantes pasajes, por diversas causas no fue posible redondear una faena contundente, costándole mucho, conectar con fuerza en los tendidos, que sin embargo, le han respetado, durante la lidia de los siete novillos, salvo cuando se puso muy pesado con la espada en el sobrero, al intentar matarlo de cualquier forma.
Ahora, a diferencia de su actuación de abril, se le vio muy solvente, con mucha técnica, seguro y muy firme, con muchos detalles de buen gusto, siempre con mucha voluntad, esforzándose por dar todo, muy mentalizado, con un buen repertorio en el primer tercio, estando variado y acertado,  pero aun así, no fue posible triunfar del todo con los novillos, primero, segundo, quinto y sexto, por causas como el pegar tandas muy cortas, o permitir que le engancharan mucho la muleta, llegándose al caso de resultar desarmado.
Nos ha dejado una asignatura pendiente y que es de vital importancia. La correcta ejecución de la suerte suprema, y el buen uso de la espada corta.
Si bien, no fue una tarde memorable en el renglón de los éxitos, en cambio, ha dejado ver su notorio avance en su técnica.
Que se le fue vivo el de regalo, que si nos lo cambiaron en España, que si no logró ponerse en la distancia correcta, quizá, pero se trata de un novillero muy joven, que tiene un buen trecho de camino por andar, pero sobre todo, un futuro muy promisorio.
Ánimo torero, que una tarde desafortunada, todos los toreros las han tenido, solo hay que evitar quedarse caído, y a la mayor brevedad posible hay que levantarse y continuar en la brega. Venga Leo, a tirar pa’lante.