Analine Cedillo Agencia Reforma

XICO, Veracruz.- El encanto de sus fachadas coloniales, el paisaje rodeado de montañas y su cercanía con algunas haciendas cafetaleras, hacen que a este destino siempre se antoje volver.

FERVOR VIRGINAL. El centro de este Pueblo Mágico está protagonizado por la Parroquia de Santa María Magdalena. A la patrona se le celebra cada julio y los fieles le regalan un lujoso vestido para la procesión. La colección, con más de 900 ajuares, está en el Museo de los Vestidos.

DESCANSO EXQUISITO. A pocos pasos de la Parroquia y sobre la antigua Calle Real, el Hotel Boutique Las Magdalenas es una de las alternativas más deseables para alojarse en Xico. Ocupa una casona de finales de siglo 19 y consta de sólo cuatro habitaciones.

RINCÓN DE PAZ. Cerca del pueblo están la Cascada de Texolo y la Cascada de la Novia, a donde se llega practicando senderismo en medio de magníficos árboles. Muchos de los visitantes aprovechan para hacer días de campo y relajarse con el sonido del agua que corre.

VIDA DE CAMPO. Las escenas rurales son clave en la experiencia de estes destino: desde gente que vende leche de casa en casa, hasta panaderos que hornean delicias a la leña.

MANJARES PARA LLEVAR. Los recuerditos imperdibles para dar gusto al paladar son la pasta del famoso mole de la zona y una botella de licor “verde de Xico”, que se sirve en las fiestas y se prepara con zacate de limón, hinojo, anís, hojas de lima, naranjo y limón, entre otros ingredientes.