Sara Díaz

Al son del mariachi, El “Potrillo de México”, Alejandro Fernández, engalanó de nueva cuenta con su presencia y su tradicional traje de charro, el Palenque de la Feria interpretando con su regia voz los más grandes éxitos que han enmarcado su carrera.
Hombres y mujeres de Aguascalientes, así como de diversas partes del país y del mundo entero, se dieron cita en el redondel desde muy temprana hora para ocupar el lugar que les brindara la mejor vista, y así disfrutar en grande uno de los dos conciertos que el heredero Fernández ofreció en tierra aguascalentense, como parte de los festejos de la Feria Nacional de San Marcos, en su edición 2016.
Apenas una hora después de que se diera el acceso al público, las butacas de los tres niveles del palenque se encontraban hasta el tope, en espera de que el artista impusiera su inigualable estilo y en el caso de las damas, deleitarse la pupila con la atractiva figura del hijo de Don Vicente Fernández.
Con un gran ambiente, la concurrencia manifestó su contento haciendo “la ola” que dio vuelta al ruedo y demandando al cantante con porras y silbidos que hiciera su pronta aparición con lo mejor que sabe hacer, que es cantar.
Finalmente, las notas del tema “Ay Amor” se escuchó a lo lejos. En el escenario, “El Potrillo”, emergió luciendo un hermoso sombrero de charro que se quitó frente al público, haciendo una reverencia, como agradecimiento por tan cálido recibimiento.
Las cuerdas vocales del intérprete hicieron lo propio, dándole forma al popurrí con el que abrió su presentación, mismo que incluyó las melodías “Si tu no vuelves”, “Pa’ que no regreses”, “Qué bueno” y “Piel de niña”, una de las primeras melodías con las que se dio a conocer. Cabe resaltar que con “Que voy a hacer con mi amor”, su tercer tema de la noche, provocó gritos eufóricos del público femenil.

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La enérgica multitud cantó durante todo el concierto a más no poder todas las letras que el jalisciense Alejandro Fernández ha regalado a su gente con esa versatilidad característica en su interpretación, desde el magnífico mariachi hasta el estilo “pop”, arrancando en cualquiera de sus fases, suspiros entre los asistentes.