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Agencia Reforma

La historia se repite. Los propósitos de noche vieja sonaron muy bien en la euforia del momento, pero las metas, viéndolo bien, son inalcanzables.
Para la psicóloga Wendy Barajas, lo recomendable es traducir esos buenos deseos en metas realistas y diseñar un plan viable para alcanzarlas.
La aspiración es llegar a un punto, pero este año la meta será avanzar en ese sentido hasta un objetivo alcanzable.
Considere que si es un hábito nuevo, adoptarlo tomará tiempo. Los resultados no siempre se obtienen rápido y en la mayoría de los casos se avanza gradualmente.
Valore la estrategia que adoptó. Implicará disciplina, planeación y esfuerzo, pero lograr su propósito será un logro más en su vida y mejorara su autoestima.
No se desanime si encontró obstáculos. Reconsidere la estrategia, busque alternativas.
“Es fundamental nunca desanimarse. Si por ciertos factores no se dieron las cosas se debe continuar el propósito”.
Aconseja acompañarse de algún especialista que lo asesore para avanzar por el camino adecuado.
“Tienes que ser realista. Es preferible fijarse metas pequeñas que puedas alcanzar semana a semana y no algo grande que no puedes lograr, porque empiezas a dejar de creer en ti”, refiere.
Y no olvide valorar: ¿Desea cumplir ese propósito o se lo impuso alguien?
“Lo mejor es luchar por lo que uno desea”, afirma.