En una etapa determinante para Gregorio Zamarripa Delgado que lucha por recuperar la diputación federal, presentó su renuncia el presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, Francisco Guel Saldívar, situación que podría favorecer a su causa y reflejarse en las urnas.

Aunque es un asunto interno de los priístas mantiene la atención del mundillo político, que hace sus cálculos del impacto que tendrá en la elección extraordinaria que habrá el 6 de diciembre en los diez municipios fuera de la capital y menos de diez semanas que se decidan las precandidaturas al gobierno del estado, los ayuntamientos y las diputaciones.

Por orden de prelación, en lugar de Guel Saldívar queda al frente del CDE la secretaria general María de Lourdes Dávila Castañeda, sin embargo sería necesario que solicite licencia como diputada, o que también de un paso de costado, lo que vendría a beneficiar al secretario de organización, Juan Manuel Gómez Morales, que también, por orden de antelación ascendería dos peldaños.

Son de esas cuestiones que no aparecen en el guión de un partido y menos que ocurran en plena campaña, pero ante lo inevitable no queda otra salida que salir adelante y hacer a un lado las razones que tuvo Guel para dejar el cargo, que como él mismo señaló en su carta-renuncia son ajenas al propio instituto político.

Aunque no es obligatorio que Dávila Castañeda presente licencia ante el Congreso del Estado, teniendo como ejemplo a Carolina Monroy del Mazo, secretaria general del Comité Ejecutivo Nacional y diputada federal en funciones, es difícil compaginar tiempos de ambos cargos y menos en los momentos que se viven y los que están próximos, en que se requiere la atención total.

Para Gómez Morales sería un paso más de un propósito que nació desde que llegó a ser parte del Comité Estatal, en que aún cuando era el tercero a bordo tuvo una participación pública casi a la par de Guel Saldívar, por lo que hoy está en la tesitura de recobrar esa notoriedad sea que se quede en la secretaría general o en la presidencia.

Por lo que se refiere al candidato Gregorio Zamarripa puede tener el apoyo necesario para concretar la campaña que demandan las actuales circunstancias. La anterior la hizo casi solo, ya que en esporádicas ocasiones tuvo la presencia de los dirigentes estatales en los recorridos que hizo por cada municipio y en los actos correspondientes y menos contó con el apoyo de los supuestos líderes de los tres sectores y los organismos.

Aunque no existe la seguridad de que esto vaya a cambiar, de lo que no se escaparán quienes queden al frente del PRI es de la obligación que tienen de sacar adelante, y en los mejores términos, la elección en puerta, porque acéptenlo o no el resultado del 6 de diciembre se cargará a su hoja de servicios partidistas, de manera que no tienen otra opción que entrarle con todo a la campaña.

Ahora bien, al momento de redactar estas líneas se desconocía cómo habría de integrarse la nueva directiva, considerándose que el presidente del Comité de Procesos Internos del CDE, Alberto Solís Farías, podría salir nominado y que de ser así le restaría posibilidades de volver a ser diputado e incluso aspirar a la alcaldía capitalina, lo que es inexacto, puesto que nada le impide ocupar el liderazgo partidista y al mismo tiempo trabajar por una precandidatura. Fue el caso de Roberto Padilla Márquez, que de líder pasó al Congreso y más atrás, Manuel González Díaz de León ocupó ese cargo y al mismo tiempo fue diputado federal y el más reciente con J. Pilar Montoya, que mantuvo la secretaría general de la Liga de Comunidades Agrarias y ocupó una curul en la Cámara de Diputados, por consiguiente quien esté en ese sillón tiene las mismas posibilidades que los demás.

PANORAMA IMPRECISO

De acuerdo a lo que se pronostica para el arranque de 2016 el índice inflacionario será del 3%, lo que para los inversores y la economía en general será favorable al programar movimientos de apertura, crecimiento y consolidación de los negocios, en cambio los trabajadores volverán a tener un aumento salarial en ese porcentaje que los mantendrá en la debilidad de siempre.

En cuestión de semanas se conocerá el aumento a los minisalarios, que en los últimos años no ha rebasado el 4%, por lo que una vez más los obreros y técnicos no deben hacerse muchas ilusiones, por más que los líderes sindicales afirmen que solicitarán entre 8, 10 y 12% para finalmente aceptar un punto o punto y medio más de lo determinado por la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (CNSM).

Cada vez se hace más difícil deshacer el nudo gordiano, toda vez que el abismo que hay entre el ingreso y el gasto familiar es más grande y profundo, por lo que miles de familias sobreviven con una entrada precaria y sin posibilidades de que esto cambie, en función que todo está sujeto al control que ejerce el Banco de México en materia inflacionaria y que va en consonancia con los dictados de los prestamistas internacionales.

De poco le sirve al trabajador que en los sindicatos afirmen que desde hace más de 25 años hay un deterioro del salario por lo que en estos momentos debería de ser un mínimo de 280 pesos, cuando su paga es de 70 pesos y que la canasta básica tenga un crecimiento anual de 12 y hasta 15%, por lo que hay hogares en que racionar la comida se ha convertido en una práctica común.

Como se ha señalado en varias ocasiones Con Usted, Aguascalientes vive una dualidad, ya que por una parte hay un crecimiento del empleo que indudablemente beneficia a miles de personas al tener un ingreso fijo, pero que en materia salarial está muy lejos de ser el necesario para alcanzar el nivel de bienestar a que tienen derecho, según la Constitución General de la República, lo que constituye una asignatura pendiente no sólo para el gobierno sino de las grandes empresas que se han asentado los últimos años.

Las frágiles condiciones económicas de la familia obrera se manifiestan en el número creciente de violencia intrafamiliar, divorcios, suicidios y otros males que trae consigo la falta de un mejor nivel de vida, por lo que se hace necesario proponer un nuevo modelo económico en que todos tengan un provecho, de otra forma la insatisfacción seguirá creciendo hasta que reviente, como ha ocurrido últimamente en varios países de Europa.

Presumir que la inversión y el empleo es la solución a los problemas comunes es una actitud parcial, injusta y caprichosa, porque se olvida que la fuerza del trabajo requiere de alicientes precisos para alcanzar los niveles de bienestar que le corresponden.

Aunque esté muy trillado señalarlo no está por demás insistir que el sector patronal tiene la palabra, que si la Comisión de Salarios Mínimos fija un aumento del 3% ellos otorguen otro tanto, o a través de otros incentivos contribuyan a mejorar el sueldo. Con esta actitud estarán ayudando a que su personal trabaje con menos presión y por consecuencia rindan más.

¿MALINCHISMO?

 

Con cierto dejo de amargura el presidente de la Unión Ganadera Regional de Aguascalientes (UGRA), José Luis González Enríquez, lamentó que los consumidores prefieran los productos importados, sin considerar la calidad nacional y lo que significa para la economía nacional no adquirir lo que se hace en México. En parte le asiste la razón, ya que al dejar en los estantes lo que se fabrica aquí afecta la cadena de producción y comercialización, pero parte de la responsabilidad recae en los fabricantes mexicanos que se niegan a invertir en la publicidad, algo que en empresas de otros países tienen muy arraigado por lo que a la hora de estar frente al producto el comprador recuerda de inmediato marcas, que los mercadólogos consideran como mensaje subliminal. Se debe aceptar que es el único camino para atraer al adquiriente y mejorar las ventas.