Mónica Delgado
Agencia Reforma

PARÍS, Francia.- La llamada Ciudad Luz también tiene su faz oculta y cada mes de febrero, desde hace cinco años, la alcaldía de París en coordinación con la asociación Paris Face Cachée (París Faz Oculta) propone a los parisinos levantar el velo de algunos misterios y secretos de la capital francesa y de sus suburbios.
“Hay un interés creciente por descubrir todos esos lugares que por lo general no están abiertos. Es una tendencia por buscar actividades diferentes”, comentaron a Reforma las co-dirigentes de la asociación, Caroline Loire y Sabrina Slimani.
Las actividades se dividen entre aquellos sitios formalmente cerrados como las catacumbas de un convento, las canteras de piedra de Sèvres, en los alrededores de París o una estación de metro desocupada y lugares a los que normalmente no tiene acceso el público como los bastidores de teatros o algunas salas de los ministerios o palacetes a los que sólo acceden invitados muy especiales.
“El Palacete de Lauzun que es una verdadera joya atrae mucho”, destacaron Loire y Slimani.
El lugar, en el que vivió el poeta Charles Beaudelaire y el escritor Téophile Gautier, está situado en la isla de la Cité, entre dos brazos del Sena, en pleno París. Fue erigido en 1650 por el arquitecto Louis Le Vau, decorado entre otros artistas por Charles Le Brun, hoy pertenece al gobierno de la alcaldía parisina. En una de sus alas se instaló un instituto de investigación en ciencias humanas, pero las salas principales sólo se abren para cenas de gran gala y visitantes de prestigio como la Reina de Inglaterra aunque también han sido escenario de películas como La novena puerta (1999), de Roman Polanski.
Cada año, los lugares (más de cien) cambian. En esta edición, varios de ellos como los enormes reservorios de agua capitalinos no pudieron incluirse en la lista debido a las medidas de seguridad que se aplican en Francia desde la ola terrorista del pasado 13 de noviembre.
Entre los lugares secretos más exitosos que Paris Face Caché propone descubrir este año se cuentan la torre del reloj de la Gare de Lyon, estación de trenes en el sureste de París, un monumento histórico erigido entre 1895 y 1902, con una vista inmejorable sobre París y un ambiente de película policíaca.
Otros lugares de mucho éxito son los hoteles de lujo. Si bien en estos establecimientos lugares como el lobby, los bares y restaurantes están abiertos a todo el público, es más difícil conocer las habitaciones y costosas suites.
“Pero lo que también suscita curiosidad es todo lo que está detrás de toda esta perfección. En los hoteles se descubre el trabajo en las cocinas, el de la ama de llaves o del conserje”, comentaron Loire y Slimani.
Algunas visitas proponen descubrir actividades mucho más inesperadas como el trabajo de un taxidermista, el de un afinador de pianos o el fabricante de cerveza parisina.
En algunos sitios, los participantes podrán descubrir actividades inusuales como el trabajo de un taxidermista y otras de prestigio como las de un gran chef culinario.
Algunas visitas también son interactivas, pues los visitantes pueden iniciarse en actividades como la cocina, la serigrafía o los arcanos de las trampas de juego, o bien descubrir un misterioso lugar tomando parte en un juego de detective como el que se organizó en el Hospital Saint-Vincent-de-Paul, recién cerrado.
Durante tres días, (5, 6 y 7 de febrero) los parisinos podrán así entreabrir puertas si se inscriben en el sitio de la operación: http://parisfacecachee.fr/
Algunas visitas son gratuitas pero la mayoría tienen un costo, con precios entre 2 y 28 euros por persona según las actividades.
Hasta ahora las visitas se hacen únicamente en francés pero la Asociación Paris Face Cachée que recibe muchas solicitudes del extranjero promete que en la próxima edición habrá guías bilingües.

Un asomo a la intimidad
En el lujoso Hotel Terminus, la magnificencia proviene de sus salas históricas pero el placer de la clientela reside por mucho en los secretos de los profesionales que aseguran la buena marcha del establecimiento como el chef cocinero, Eric Lenormand; el chef barman, Pierre Galéa o el chef Conserje, Sack Luang Aphay. Éste último que es parte de la prestigiosa Unión Nacional de los Conserjes de Hotel, también conocida como la asociación de las Clefs d’Or (Las llaves de oro), una garantía de servicio y confidencialidad.
“Somos alrededor de 450 en París y 650 en toda Francia. Sólo trabajamos en hoteles de lujo y constituimos una red propia en la que nos apoyamos, nos ayudamos mutuamente, para satisfacer toda demanda de nuestros clientes”, explicó a Reforma.
Si el chef conserje es uno de los más solicitados por los participantes de las visitas organizadas por Paris Face Cachée, no es solamente por las anécdotas que puede contar.
Sack Luang Aphay que ya lleva 22 años ejerciendo, estima que su oficio es poco conocido y por lo tanto atrae la curiosidad pero también sabe que la gente espera que cuente sus anécdotas con los famosos
Pero aunque ha tenido la oportunidad de contar entre sus clientes a Paul Young o Jean-Louis Trintignant; Sack Luang Aphay no se explaya pues el secreto profesional es parte del éxito.
“Por eso los clientes confían en nosotros”, destacó.