Por Jesús Alejandro Aizpuru Zacarias.

Pareciera que después del 7 de junio la opción para todos aquellos que buscan llegar al poder es volverse “candidatos independientes”. Si bien uno de los fines de esta reforma fue quitarle el monopolio de acceso al poder a los partidos políticos, otro de los fines y creo que es el principal, es lograr un verdadero empoderamiento de la ciudadanía.

Sin duda, después de los triunfos de El Bronco y Alfonso Martínez, los partidos políticos tendrán que buscar lograr los consensos necesarios con los diferentes personajes que busquen una candidatura, puesto que de lo contrario podrán verse mermados si éstos deciden irse por la libre con su capital político a través de la figura de los candidatos independientes. Estos “independientes” por llamarlos de alguna forma, en verdad son políticos que al ver frustradas sus aspiraciones, buscan alcanzar el poder de forma independiente, entiéndase, sin el apoyo formal de algún partido.

Ahora bien, los candidatos independientes descritos líneas arriba evidentemente cuentan con legitimidad, sin embargo, no dejan de ser parte de aquello que reniegan, es decir, los partidos políticos, si bien de manera formal ya no forman parte de ellos, de facto continúan con el modus operandi de los partidos, estos candidatos son caudillos con capital político propio, pero con estructuras formadas a través de los partidos, es por ello que en su gran mayoría son candidatos de imagen y ocurrencias, pero carentes de proyectos emanados de la colectividad.

Otro ejemplo de candidatos independientes que lograron triunfos el pasado 7 de junio, es el caso de Pedro Kumamoto, este joven, creo que representa el verdadero empoderamiento de los ciudadanos. Un joven sin millones atrás, sin historia ni estructura partidista; sin ser el caudillo más carismático logró ganar una diputación local. Pedro Kumamoto será el representante popular en el Congreso de Jalisco, sin embargo, Kumamoto es más que un simple individuo, es un proyecto colectivo que a diferencia de los candidatos antes descritos, no fue consagrado como candidato por su enorme carisma, poder de movilización o flujo de recursos para ganar elecciones; por el contrario, fue emanando de la sociedad organizada, gestando un proyecto común pero sobre todo viable, para, por último, ponerle nombre al candidato, es decir, Pedro Kumamoto es resultado de un proyecto de gobierno factible con legitimidad ciudadana, no un simple personaje mediático y carismático.

Seguramente los partidos políticos son los que más temen a los candidatos independientes, porque verán en ellos a “ladrones” de votos, es decir, de recursos.

Creo que las candidaturas independientes vinieron a revolucionar el sistema democrático, espero que día con día los partidos busquen colocar candidatos de una forma más democrática y atendiendo a las necesidades ciudadanas; sin embargo, de no ser así, seguramente habrá muchos “no elegidos” que buscarán ganar como independientes.

Espero que en las próximas elecciones, de no haber opciones con proyectos de gobierno bien definidos y viables por parte de los diferentes institutos políticos, surjan muchos “Kumamotos” que den opción a la ciudadanía para elegir más allá de un personaje carismático, un verdadero proyecto de gobierno.

Como es costumbre, agradezco el favor de su lectura y los espero una vez más, la próxima semana.