Liliana Rodríguez Castañeda, delegada de la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (Profedet), indicó que los empleados domésticos, trabajadores eventuales que hayan laborado por un periodo menor a los sesenta días, profesionistas que presten sus servicios mediante el pago de honorarios, administradores, directores y gerentes generales, así como socios o accionistas de la empresa, no tienen derecho a recibir el pago de utilidades.
Si por el contrario, un empleado laboró al menos 60 días durante el año a repartir, ya sea en forma continua o discontinua, deberá recibir utilidades, sin importar el hecho de que ya no trabaje para la empresa o que su contrato haya sido por una obra o tiempo determinado; la persona tendrá un periodo de un año, a partir de la fecha límite de entrega, para cobrar sus utilidades.
Rodríguez Castañeda apuntó que el pago de utilidades es un derecho constitucional que tiene el trabajador a participar en las ganancias que obtiene una empresa por la actividad productiva o los servicios que ofrece en el mercado, de acuerdo con su declaración fiscal.
Detalló que en el caso de las empresas que tributen en el régimen de personas morales del régimen general, a más tardar el 30 de mayo deberán entregar a sus trabajadores su participación en las utilidades; mientras que las compañías que tributen como personas físicas del régimen general de las actividades empresariales, tendrán como fecha límite el 29 de junio.
Finalmente, la delegada de la Profedet precisó que hay empresas que no están obligadas a repartir utilidades: las de nueva creación, las instituciones de asistencia privada que ejecutan actos con fines humanitarios y sin propósitos de lucro, el IMSS y las instituciones públicas descentralizadas con fines asistenciales o culturales, y las empresas que tengan un capital menor al que fije la Secretaría del Trabajo y Previsión Social por ramas de la industria.