Por J. Jesús López García

116. Parroquia de Cristo ReyEn la arquitectura es posible apreciar vastos edificios considerados con éste adjetivo por sus dimensiones y por su repercusión en otras fincas; expresiones de un diseño refinado, de una ejecución precisa, donde se puede estimar el esmero que constructores y dueños depositaron en ellos. De ellos es casi una constante su manifiesto registro en el fijar en un punto específico la consecución de varios experimentos previos, ensayos a veces fallidos, en ocasiones exitosos, partes de un proceso de largo aliento en el tiempo y con costos elevados en los recursos invertidos, en reputaciones empeñadas, en prestigios apostados.

Las torres de la catedral oaxaqueña, así como las de muchos otros templos de la región son de altura relativamente baja con unos cubos muy robustos sirviendo de apoyo; años de terremotos y destrucción parcial de los edificios resultaron, gracias al conocimiento adquirido sobre las condiciones telúricas y el material de las canteras del lugar, en las torres que actualmente conocemos.

Prueba y error se requiere para establecer el justo medio donde en ocasiones sólo se practica una depuración de formas, como en el caso de las columnas de gran sección y considerables capiteles de los templos de la Magna Grecia -región de la península itálica donde hubo asentamientos helénicos- que desembocaron en su síntesis más celebrada: el Partenón de Atenas, templo de columnata períptera cuyos elementos constructivos son evidentemente más esbeltos, con una composición que establece el parámetro de lo <<clásico>>.

En esa misma línea de estudio se encuentra el desarrollo milenario de la cúpula con la de la Basílica de San Pedro del Vaticano realizada por Miguel Ángel como desenlace deslumbrante de un proceso milenario siendo la tercera más grande del mundo al menos construida en piedra -poco más de 41 metros de diámetro-, continuando con la tradición renacentista que en la cúpula doble de Santa María de las Flores de Brunelleschi en la centuria previa logró un diámetro más amplio: 45 metros. Todo ello con base en las prácticas antiguas a manera de la magnífica cúpula del Panteón romano de Agripa, cuyo diámetro es superior a los 43 metros, fabricado con cemento en el siglo I de nuestra era con la participación activa del mismo emperador Adriano, y con el aprecio de modelos pasados como la Domus Áurea de Nerón edificada por sus arquitectos Céler y Severo.

De estas extraordinarias muestras de experimentación se procede a una adaptación más modesta en ejemplares ubicados en todo el orbe, al menos en sus porciones sujetas al influjo de las culturas o de los modos constructivos modelo. Aguascalientes recibió influencias preponderantemente hispánicas desde su fundación y abrevó del resto del bagaje occidental a que pudo aspirar por su condición geográfica, económica y cultural.

Los constructores locales han realizado adaptaciones propias de tipologías de rancio abolengo. Arcos de diferentes formas, bóvedas, cúpulas, contrafuertes, trabes y columnas junto con un acervo estilístico de varias claves procedentes de latitudes y tiempos remotos que han ido asentándose en nuestra región, naturalizándose con el paso de los años como la denominada tradición local.

El ensayo y la adaptación, que no adopción, que le siguen no sólo obedecen a pautas estilísticas o ideológicas, sino también a causas económicas, históricas, tecnológicas o de facilidad operativa, así como la manera de ser y de pensar de los habitadores de los territorios. Desde las catacumbas en que la función clandestina de la celebración de la misa cristiana en medio de la persecución del Estado romano, se adaptaba al espacio constituido previamente, o la apropiación de la basílica latina por la Iglesia una vez que el cristianismo se oficializó para realizar en ella el ritual religioso sin esconderse y llamando a todos los feligreses posibles, el uso del espacio va adaptando su acondicionamiento al arreglo de la construcción. Experimentación totalmente pragmática.

El adaptar soluciones prácticas en edificios es un fenómeno de muy variados modelos en Aguascalientes, sólo es cuestión de ver la enorme planta basilical de la Nave de Locomotoras en los ex talleres ferrocarrileros, readaptando ese esquema de la antigüedad romana -una gran nave central con laterales añadidas paralelamente-), para ejemplificar que la necesidad es la fuente de toda innovación, o en nuestro caso, la adaptación: de lo secular del Imperio romano, a lo sacro de la Iglesia cristiana y de nuevo a lo secular de la modernidad industrial.

Un ejemplo modesto de adaptación constructiva es el de la Parroquia de Cristo Rey en la Colonia Héroes, con una nave realizada con muros de ladrillo, material de uso común hasta la llegada del ferrocarril, que soportan una bóveda de cañón elaborada con los mismos componentes. No posee transepto pero sí una especie de exonártex que suple al atrio faltante y desde dónde se desplanta una sencilla torre central para el campanario rematado con una corona de hierro alusiva a la advocación del templo. Edificio sencillo que adapta de manera pragmática el uso del tabique entonces apenas iniciando su uso en edificios locales del culto católico, adaptando en una composición libre elementos compositivos que más que guiarse por un canon, va siguiendo las pautas de la construcción local para dar dignidad a la sencillez de su diseño y hechura.

¡Un digno ejemplo para conocerlo inmediatamente!