Por: José Carlos Romo Romo

Estimado lector, nuestro país está viviendo una etapa difícil en plano económico. Hoy en día, no estamos en una posición que nos brinde la confianza suficiente para construir anhelos y afianzar aspiraciones. Sin embargo, lo único que nos queda por hacer es seguir siendo productivos. No me queda la menor duda de que el trabajo es la piedra angular del proceso a seguir para conseguir la consolidación de un México fuerte y competitivo, aunado a una adecuada educación que nos brinde esos elementos teóricos, prácticos y técnicos para un mejor desempeño laboral.
El trabajo tiene muchas virtudes y representa un sin número de beneficios para cualquier nación. En primer lugar, es importante mantener ocupados a los mexicanos en algo productivo. En segundo lugar, es fuente de riqueza y generador de los satisfactores necesarios para experimentar una adecuada condición de vida. En tercer lugar, contribuye al desarrollo humano de todo mexicano.
Después de lo anteriormente señalado, todos deberíamos volcarnos a promover el trabajo entre los demás, más sin embargo, no se cuentan con los suficientes empleos para cubrir la demanda que existe entre la población económicamente activa de México. Hay muchos jóvenes egresados de las universidades que, habiendo estudiado durante 18 ó 20 años de su vida, no encuentran un mínimo espacio para desarrollar sus habilidades. Cuántas mujeres son rechazadas en las empresas debido a una especie de discriminación. Cuántos adultos mayores son obligados a jubilarse y vivir de una pensión que lastima su dignidad y simplemente no les alcanza.
El desempleo es un problema lacerante pues éste origina que muchas familias mexicanas vivan en la miseria, con muchísimas carencias. También es un problema político puesto que nuestros gobiernos deberían de estar preocupados de que se estén desaprovechando muchas manos y muchos cerebros que pueden aportar algo a México. Y también es un problema social y hasta jurídico debido a que, precisamente el desempleo, es el principal factor que influye para que muchas personas busquen la salida a sus problemas en las drogas, la delincuencia o el suicidio. En fin, es un problema que afecta a todos.
Para solucionar este problema, los tres órdenes de gobierno deberían preocuparse por generar mayor inversión mexicana y extranjera, otorgando facilidades a los empresarios locales y foráneos comprometidos con el país. Además, se deberían eficientar los programas de capacitación y colocación de trabajadores nacionales.
Un aspecto importante a subrayar es que en México tenemos la noción de que el trabajo es sinónimo de obrerismo y no debe ser así. Debemos cambiar esa concepción que tenemos del trabajo en México y debemos promover la generación de empleos de todo tipo, promoviendo el “emprendedurismo”. No todo mexicano, sin una preparación académica, debe aspirar a un trabajo dentro de una factoría. Se debe buscar financiar pequeños proyectos de inversión, con los que el mexicano pueda obtener los recursos necesarios para brindarle a su familia lo necesario para vivir bien y algo más.
Ahora bien, otro problema es que el empleo que hay en México está muy mal pagado. Esto provoca un sin número de disyuntivas. Primeramente, el mexicano no obtiene los recursos económicos suficientes para gozar de una vida desahogada. Algo injusto es que, acumulando muchos años de estudio y de sacrificios, no obtengan los profesionistas un trabajo remunerador a todo ello. El salario mínimo es ofensivo a los ideales de todos aquellos trabajadores que, día con día, dejan algo más que ocho horas de trabajo en una empresa. El salario mínimo vigente es motivo de indignación.
Para solucionar todo lo anterior, se requieren muchos sacrificios por parte del gobierno y de las empresas. Primero que nada, se debe dar un alza al salario mínimo hasta situarlo en una cantidad pecuniaria acorde con la realidad económica de nuestro país, sus necesidades y sus satisfactores. Después, hacer efectivas todas las prestaciones de Ley, que muchas veces son omitidas dolosamente en perjuicio de los trabajadores. Y por último, se debe humanizar el trabajo en las empresas puesto que, hoy por hoy, los trabajadores son tratados como máquinas y no se le da un sentido humano a sus labores.
Aprovecho el espacio para expresar mi pesar por el sensible fallecimiento de don Jacobo Zabludovsky. A mi juicio, el más grande periodista que ha tenido México, un hombre culto y con gran amor por nuestro país. Que descanse en paz.
Como es costumbre, agradezco el favor de su lectura y atención. Lo espero, una vez más, el próximo sábado.

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