CIUDAD DE MÉXICO.- Contrario a su costumbre de cantar mientras la gente no deje de aplaudir, una promesa que repitió en numerosas ocasiones el sábado en el Estadio Azteca, Vicente Fernández fue vencido por el cansancio y ofreció un concierto que dejó con ganas de más a sus fans.
Tres horas con 45 minutos duró el último concierto de su carrera, un Azteca en el Azteca, y aunque las 80 mil personas que atascaron el inmueble solicitaron por varios minutos que regresara al escenario para seguir con la fiesta, “Chente” ya había cerrado este capítulo en su vida, a las 01:05 horas del domingo.
Sin embargo, la gente no se fue tan insatisfecha: los rostros de júbilo, las miradas perdidas por el alcohol y los cánticos en honor al “Charro de Huentitán” adornaron el ambiente varios minutos después de que el concierto culminara.
“Por tu Maldito Amor”, “Mi Vejez”, “Cruz de Olvido”, No Me Hagas Menos” y “Ella” fueron algunos de los temas que hicieron vibrar el coso hacia la segunda parte de la velada.
“Con nada les pago todo lo que me han dado, no económicamente, sino en cuestión de afecto. No hay forma… Me iré a la tumba sin saber cómo pagarles, más que seguir cantando mientras ustedes sigan aplaudiendo”, señaló “Chente” entre lágrimas.
Hacia los últimos minutos del show, en un video aparecieron artistas como Thalía, Maluma, Bobby Pulido, David Bisbal, La Banda El Recodo, Edith Márquez, Plácido Domingo, Marco Antonio Solís, Río Roma y el propio Alejandro Fernández, para cantar un fragmento de “El Rey”.
“Usted no se puede ir nunca, usted siempre será el Rey”, le dijo “El Buki” al final del clip.
El cantante, con su tercer cambio de ropa, regaló su propia versión de este tema, con el cual todos sus fans se pusieron de pie y una explosión de papelitos de colores inundó el estadio.
“A Mi Manera”, “Volver, Volver” y “México Lindo” fueron las tres canciones con las que “Chente” se despidió, envuelto en una bandera tricolor y la emoción a flor de piel, dando a entender que hasta los grandes, en cierto momento, también deben descansar y decir adiós. (Rodolfo G. Zubieta/Agencia Reforma)