Fidji es un país con una superficie 107 veces menor a la de México y con una población calculada en 909 mil habitantes, apenas la mitad de Iztapalapa, una de las 16 Delegaciones de la Ciudad de México.

Es también debutante en los Juegos Olímpicos, su Selección Mayor se ubica en el peldaño 187 del ranking de la FIFA. Hoy es, además, el segundo rival del Tricolor olímpico.

México sale a la cancha del Arena Fonte Nova, en Salvador de Bahía, con la obligación de golear a Fidji por diferencia de ocho o más anotaciones.

En un grupo en el que Alemania, Corea del Sur y el Tri lucen con paridad de fuerzas, el duelo contra el representativo de Oceanía pinta clave en caso de que el Grupo C se defina por diferencia de goles.

Y los coreanos ya vencieron 8-0 a Fidji.

Es por ello que el Tri debe de ganar por un marcador histórico. Después de igualar contra Alemania, los dirigidos por Raúl Gutiérrez definirán su clasificación hasta el duelo contra los coreanos, el próximo miércoles.

Tanto en Fidji como en México, sólo uno de los 18 convocados juega fuera de su país, pero tienen una diferencia enorme en la infraestructura y tradición futbolística.

Los dirigidos por el “Potro” dieron una buena exhibición en su debut contra los alemanes, pero carecieron de la contundencia para liquidar al adversario europeo. Hoy no pueden darse ese lujo.

Nueva Zelanda era el favorito para representar a Oceanía en los Juegos Olímpicos, pero el equipo incurrió en alineación indebida y la sorpresiva final fue entre Fidji y Vanuatu.

El Tricolor necesita su mejor artillería. El duelo, que en el rol no representaba mayores complicaciones, ahora tiene una dosis alta de exigencia porque puede ser el que defina al equipo que mantenga sus aspiraciones de medalla y al que regrese a casa con anticipación.