1ª Función
“BROOKLYN: UN NUEVO HOGAR” (“BROOKLYN”)
Una de las grandes preocupaciones del cine norteamericano ha sido la de rastrear y exponer las raíces étnicas que conforman su nación, sembradas mediante la horadación cultural que representó la llegada de numerosos inmigrantes a su suelo hace más de un siglo. Y mientras este tema aún continúa alimentando las calderas políticas mediante debates, reformas migratorias y amenazas sobre muros etnográficamente divisorios, cintas como “Brooklyn: Un Nuevo Hogar” lo abordan desde una muy perspectiva muy amable, tanto que a pesar de una excelente dirección y una interpretación destacada por parte de Saoirse Ronan, su protagonista, la presentación de un personaje geográficamente desubicado que busca su lugar en una nación adoptiva se ve diluida por un guión que se carga desfavorablemente a lo más complaciente, aquello que las masas sajonas en pleno clima electoral no percibirán como tendencioso o perceptualmente dañino. Por esta razón, algunos han llamado a esta producción como “de vieja escuela”, pero otro adjetivo se me antoja más cercano para describirla: cursi. La pelirroja Ronan (“Hanna”, “Desde Mi Cielo”) interpreta a Ellis, una adolescente que vive en el Condado Wexford, Irlanda, junto a su liberal hermana mayor y su estricta madre viuda a mediados de la década de los 50. Corta en oportunidades para una vida mejor, la chica acepta la propuesta de un sacerdote (Jim Broadbent) quien ofrece patrocinarle un viaje a Nueva York para buscar empleo y asistir a su familia. Al arribar, deberá superar una serie de tribulaciones (relativa discriminación, dislocación sociológica, añoranza extrema por el terruño) hasta que, eventualmente, va pisando firme en este terreno otrora desconocido, asistida en gran parte por un encantador jovencito llamado Tony (Emory Cohen), de quien se enamora perdidamente, mas esto le acarreará conflictos emocionales, pues otro hombre en su patria natal llamado Jim farrell (Domhnaill Gleeson), quien la ama y espera desposarla, pretende buscarla para recuperarla. Así, Ellis se ve atrapada en un triángulo amoroso con 5,000 km. de hipotenusa. La dirección de John Crowley es más que correcta, proveyendo de atmósfera y rica puesta en escena a un relato más que predecible y sensiblero, lo que en sí no sería defectuoso si la narrativa no se limitara a revisar los lugares acostumbrados y situaciones vistas hasta el sacio en múltiples producciones similares. “Brooklyn: Un Nuevo Hogar” no aporta nada al subgénero de personajes inmigrantes en el cine, pero la eficaz dirección y actuación de su protagonista igual y le producen un par de toses incómodas a Donald Trump el lluvioso domingo que el desinformado neoyorquino tenga a bien verla.

2ª Función
“ORGULLO, PREJUICIO Y ZOMBIS” (“PRIDE, PREJUDICE AND ZOMBIES”)
Lo más curioso no es que una amalgama tan bizarramente posmoderna siquiera exista -sólo era cuestión de tiempo, en realidad- sino que el público masivo lo acepte instintivamente como un peldaño más en la molicie mediática por acomodar los modelos clásicos a una percepción muy dañada por el Facebook, donde incluso un texto que ha servido de base para todos los estropicios cómico-románticos literarios y cinematográficos durante los últimos 100 años ha debido calzar la presencia de los no-muertos para que los Millenials adeptos a la emisión de mensajes contracturados tanto en forma como contenido (“texting”) y con ciertas discapacidades semióticas para promover sus sentimientos de forma clara y concisa a menos que sea mediante “emojis”, se muestren interesados por una obra literaria que ya es referencia obligada. El núcleo dramático de la novela rosa escrita por Jane Austen en 1813 permanece intacto tanto en el libro con autoría de Seth Grahame-Smith como en ésta, su iteración fílmica: Las hermanas Bennett, asentadas junto con sus conservadores padres en el Condado de Meryton durante el período de la Regencia Británica, lidian con sus devenires cotidianos como damas de buena costumbre y también aquellos de índole romántica, acentuados con la llegada del altivo y arrogante Señor Darcy y su compañero, el Señor Bingley. Todo mientras el apocalipsis zombi se desata en medio de un panorama social y político turbulento. Las Bennett tienen encomendada la protección de su hacienda, por lo que su padre las ha enviado a China para ser adiestradas en diversas disciplinas artemarcialistas y combate con arma blanca, pues ellas serán quienes inclinen la balanza entre el dominio de los no-muertos y la sociedad inglesa a la vez que encuentran el verdadero amor. En efecto, así narrada la cinta parece la progenitura no deseada de un encuentro sexual entre Ed Wood, Roger Corman y Juan Orol, pero lo jocoso es que funciona…en los niveles más básicos y renunciando a cualquier dejo de cordura o credibilidad por parte del espectador, por supuesto. Este mamotreto de géneros sería una tomadura de pelo más cortesía de Grahame-Smith (el libro ciertamente lo es) si no fuera porque el actor metido a guionista metido a director Burr Steers pone empeño para que el resultado sea un acabose psicotrónico light de época bien montado y con un reparto que incluye a Lily James como la mayor de las hermanas Bennet, Sam Riley como Darcy y Charles Dance como el patriarca funcional y casi creíble. La película no será más que otro de esos pie de nota históricos en los anales culturales que pondrán de manifiesto la calidad en la capacidad intelectual de la generación en turno, pero de que tiene “culto a futuro” escrito por todos lados, ciertamente lo tiene. Supongo que podría ser peor, tal vez “Corazón: Diario de un Niño Zombi” o “Crónica de Un No-Muerto Anunciado”.

3ª Función
“ZOOTOPIA”
Al parecer la casa Disney ha encontrado algo que les funciona: la inserción de componentes sociológicos más que ideológicos en la estructura narrativa de sus cintas como instrumento de validación ante el público que ya comienza a percibir sus filmes más como cine que como anuncios de hora y media para adquirir los productos derivados. Claro que algo hay de eso, pero es notable el percibir el crecimiento argumental y de discurso en un estudio otrora conocido por sus panfletos doctrinarios ataviados de princesas y reinos mágicos. Aún quedan vestigios de ello, pero trabajos como “Bolt”, “Ralph, El Demoledor” o “Grandes Héroes” dejan ver que, entre la miel y la melcocha que escurren en varias ocasiones de entre los elementos narrativos, se esconden las enseñanzas de su hermano mayor PIXAR en cuanto a tratamiento de personajes y maduración argumental se refiere. “Zootopia” es otro ejemplo, aunque uno más diluido, pues contiene capas de lectura interesantes sobre justicia social, equidad y tensiones raciales que resultan análogas a este proceso temporal donde lo mismo se vive en E.U. o en Europa y sus conflictos de refugiados, pero que pierden potencia ante el marcado favoritismo por la ternura destilada en un reparto animado conformado por animales antropomorfos. La película despliega un mundo conformado por distintas faunas concentradas en los sectores que sus requerimientos ecológicos y de hábitat dictan. De uno de ellos surge la protagonista, una coneja llamada Judy Hopps empeñada en ser la primer gazapo policía, pues las fuerzas del orden siempre son acaparadas por mamíferos de gran tamaño y fiereza. A pesar de que logra superar los obstáculos que se le presentan (los animales en esta cinta son todos representados en su escala natural, por lo que el tamaño y dimensiones de los personajes son clave en el desarrollo argumental) y logra obtener su placa, Judy es relegada a vigilar parquímetros. Todo cambiará cuando conoce a un taimado y truculento zorro llamado Nick, quien debido a su experiencia como timador callejero puede proveerle a judy las claves necesarias para resolver un caso que tiene loca a la jefatura de policía en Zootopia y que involucra la desaparición de diversos mamíferos. La dinámica generada aquí será la preestablecida por el cine de compañeros policías, donde la pareja dispareja resolverá diferencias de todo tipo y mostrarán que es posible convivir aún si una es presa y el otro su depredador natural. Un relato arquetípico con momentos de humor muy logrados (la secuencia con los perezosos burócratas es hilarante y muy cercana a la realidad de cualquier usuario CAASA) y personajes centrales efectivos, si bien no muy explorados, por lo que la cinta permite que se nos entretenga a niveles muy elementales y siempre con ese potencial inexplotado. Si no fuera porque los personajes son tan malditamente adorables… .
Correo: corte-yqueda@hotmail.com