Saúl Alejandro Flores

Es de sobra sabido que en cada proceso electoral, sea intermedio o no, nos toparemos con un ofrecimiento de presuntas soluciones que entran en el mercado de la promesa a cambio de votos, por ende, nos encontraremos con que son simplemente eso, promesas electorales, en algunos de los casos veremos algunos planteamientos interesantes, (eso espero) y por supuesto nos encontraremos con el tema recurrente y lamentable que es el asunto de las tarifas y la reversión de la concesión, asunto que para quienes desconocen el sector agua les parecerá necesario, y se imaginan que vendiendo la falsa idea de que logrando dicha falacia se acabarán los problemas de agua y con eso ya habrán cumplido.

Esas cuentas de vidrio a cambio de oro, serán vendidas y lamentablemente compradas, pero más lamentable será que la mayor parte de un electorado las compré sin cuestionar y sin analizar realmente que propuestas solucionan la mayor parte de los problemas que realmente son preocupantes y dramáticos.

“Por sus promesas los conoceréis”, parafraseando esa frase evangélica recurro al planteamiento de que los ciudadanos deban analizar con criterio entre un mar de propuestas y alternativas de solución que por supuesto involucran a diversos problemas vinculados con la calidad de vida, entre los que destaca el medio ambiente y por obviedad el agua. Debe evitarse caer en la simpleza de una reforma simple que evite los cortes de agua y con eso de por servida su función.

Innumerables ocasiones he mencionado en este espacio la importancia de plantear un nuevo marco jurídico para el estado con una nueva ley y sus reglamentos, con la visión de configurar una política hídrica y establecer una auténtica y sólida arquitectura institucional. Ello nos debe llevar a crear verdaderas autoridades del sector agua en el Estado, no podemos darnos el lujo de tener un INAGUA que sea de trámites y pusilánime, ni un CCAPAMA que parche los baches que dejan las obras de la concesionaria; CCAPAMA debe ser una verdadera autoridad regulatoria y contrapeso contra las ineficiencias de la concesionaria y mal servicio, eso sería más contundente que un simple no corte.

No debe olvidarse que dentro de aproximadamente ocho años la concesión llegará a su fin, ¿Alguien ha dicho algo? Aún los más recalcitrantes enemigos de la figura de la concesión, piensan que se acaba y de inmediato el municipio toma el control, lamentablemente no es así de fácil, debe existir una transición, se renueve o no, debe existir un proceso claro y establecido y no preverlo cuando falte un año, deben sentarse las bases para que al momento de concluir se opte por lo mejor, sea otra concesión a otra empresa, o se consolide un OPD (organismo público descentralizado) o una figura mixta sea pública, privada o social, y esa arquitectura institucional que he mencionado en otras ocasiones y en este espacio debe darnos elementos sólidos, desde la perspectiva financiera, social y económica, sin olvidar lo jurídico.

Por otro lado, un INAGUA con verdaderas atribuciones de autoridad y vocación, podría suplir las ausencias y limitaciones de la CONAGUA, de algo sirve o debe servir el artículo 116 constitucional, además de consolidar una política hídrica debe a la par venir una política regulatoria.

¿Sabemos realmente cuál es el consumo de agua? y ¿cuál es la huella hídrica? y en el aspecto del agua virtual, ¿cuánto se importa? y ¿cuánto se exporta?, lamentablemente no, dichos datos podrían darnos una visión más completa de nuestro panorama, no sólo del consumo, sino del planteamiento de la política económica y desarrollo que debe seguirse.

Ahora bien, ¿cuál debe ser la visión de una nueva infraestructura hidráulica que facilite la captación y aprovechamiento de agua pluvial? Así como en la recarga, en el saneamiento, debidamente apoyadas en una auténtica política de saneamiento de aguas residuales y su reutilización eficaz, sin olvidar la red de abastecimiento y alcantarillado en los municipios del Estado.

Otro rubro de sumo interés es la profesionalización del sector agua tanto en el Estado como en los municipios, que termine por fin con los improvisados en el sector, alejar a los recomendados políticos a cambio de que lleguen recomendados pero por su trabajo, experiencia y vocación.

¿Alguien ha mencionado como actuar con la problemática del río San Pedro?, o con el Distrito de Riego 01, el Acuífero interestatal, o cómo aprovechar la presa Calles y otros cuerpos de agua superficial; y que no nos vengan con que eso es de CONAGUA y nada se puede hacer, eso sólo lo dicen los carentes de visión y conformistas, si alguien en el Estado, el líder tiene visión sabrá cómo actuar ante la federación, -colaborar y descentralizar-.

Aguascalientes debe dejar de ser contemplativa en los Consejos de Cuenca y los COTAS, Consejos Técnicos de Aguas subterráneas, se debe actuar en favor de los intereses locales, así lo hacen quienes se han llevado los acuerdos a favor de su cuenca y de su uso, generalmente el agrícola ha sabido aprovechar las ausencias y pasividades o indiferencias de muchos representantes.

La gobernanza del agua no debe ser un discurso y un adorno de los documentos oficiales, debe fortalecerse en compañía de la planeación y programación hídrica, pues sólo así podrán obtenerse beneficios, no sólo para la región y el Estado, sino para los usuarios y la propia sustentabilidad del recursos agua, un recurso que se agota y es escaso, además no olviden lectores que también la calidad del agua presenta riesgos. Entonces ven la importancia de que se formulen propuestas serias para lograr que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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